<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822</id><updated>2011-04-22T02:00:09.519+02:00</updated><title type='text'>No hay sexto sentido</title><subtitle type='html'>No creo en un sexto sentido. Considero que sólo se trata de compensar lo que falta a fuerza de mejorar lo que queda.
  Lo que pretendo en este blog es mostraros cómo se vive con un sentido menos, en este caso el de la vista.  No quiero aleccionar a nadie.
  Experiencias, anécdotas, momentos divertidos, segundos pavorosos, emociones y todo tipo de vivencias que espero que os resulten interesantes de leer.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-1736378981395783108</id><published>2008-08-12T13:56:00.000+02:00</published><updated>2008-08-12T13:57:15.736+02:00</updated><title type='text'>Respuesta a Lianan</title><content type='html'>Bueno, verás, este tipo de anécdotas en el momento en que suceden pueden provocar vergüenza, hilaridad, bochorno... etc pero desde luego, a partir del instante en que se cuentan, incluso al poco de ocurrir, ya son vivencias simpáticas a recordar. Existen otras a las que no denominaría anécdota y que realmente resultan desagradables. Pero están ahí, engrosando la experiencia de cada cual y, normalmente, generando algún tipo de desenlace aleccionador para uno mismo.&lt;br /&gt;  Eran las seis de la mañana y salí a la calle a sacar a mi perra para que hiciera sus cosas. Giré la esquina, avancé unos metros y crucé la avenida para meterme en un descampado. Todos estos pasos estaban tan calculados y yo vivía en una zona tan tranquila y sin tráfico que nunca le ponía el arnés a la perra, nos bastaba con la correa. Después de pasar por encima del bordillo, que era lo que delimitaba el terreno, siempre me quedaba parada, dejando la correa larga y permitiendo a Via trotar a mi alrededor. Ese día no sé por qué, me moví, y tanto fue así que perdí la referencia del bordillo. Ignoro cuánto rato duró aquella situación pero imaginaos, teniendo la certeza de que el bordillo y por tanto la avenida no podían estar muy lejos, vagué un buen rato totalmente perdida, sin encontrarlo, dando vueltas, no sabía si me adentraba en el descampado, si iba en paralelo a la calle... La perra no obedecía, no estaba trabajando y andaba a su bola, igual de desconcertada que yo. Estar totalmente desorientada a pocos metros cerca de casa y no sólo eso, sino tan cerca de la calle que debía cruzar, me produjo tal impotencia que habría llorado. Al final se impuso el sentido común: detente, escucha... se oye el tránsito de la autopista y tú sabes dónde queda la autopista... y el viento mueve las hojas de la palmera del jardín de tu vecino que asoman a la acera... La autopista a tu derecha, la palmera enfrente... Sitúate... Al momento. El mal rato había terminado. Moraleja: Escucha y ubícate antes de comenzar a moverte sin ton ni son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Claro, si toco tu cara además de hacerme una idea de cómo eres, sabré qué tacto tiene tu piel, si tienes o no granos etc. (aunque vamos, estamos hablando de una ligera pasada por tu rostro, no de una disección táctil). Es algo que yo no suelo hacer a no ser que sea con personas íntimas, me da corte y sé que a la mayoría de los videntes también les pasa algo parecido. A mí sí me sirve para formarme una imagen, si lo hago, y también me sirve que me digan el color de ojos, de pelo... Es muy posible que esa imagen que yo me forje no se corresponda al cien por cien con tu verdadera imagen pero estoy segura de que tampoco será totalmente descabellada. Eso sí, si quedamos, ya me buscarás tú... de otro modo igual nos dan las uvas del siguiente año J&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-1736378981395783108?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/1736378981395783108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=1736378981395783108' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1736378981395783108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1736378981395783108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/08/respuesta-lianan.html' title='Respuesta a Lianan'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-588586027650898248</id><published>2008-08-10T16:06:00.001+02:00</published><updated>2008-08-10T16:06:40.374+02:00</updated><title type='text'>Pinceladas</title><content type='html'>Hace mucho que no escribo nada pero es que como en todo en esta vida, los reveses roban o merman la inspiración. Sin embargo, viendo que seguís leyendo, que os interesáis por el blog y formuláis vuestras dudas, como mínimo daré señales de estar existiendo, y principalmente para agradeceros vuestro estar ahí y vuestro deseo de seguir leyendo.&lt;br /&gt;  No puedo por menos que sonreír cuando leo los comentarios de Fingiro, me encanta que plantees las cosas con esta naturalidad según te surgen, es refrescante y anima. Verás, más que impedir un tacto normalizado, la piel arrugada después de los ratos en agua, lo que provoca es un tacto desagradable. Supongo que es algo así como tener las gafas sucias, no te impiden ver pero lo que ves está un poco feo y distorsionado. Si después de la ducha tuviera que ponerme a leer braille, por ejemplo, es muy posible que desistiera porque resultaría... aaargh, bueno, un poco angustioso hacerlo con el tacto arrugado y además es muy probable que la sensibilidad aumentara para las sensaciones desagradables. Pero es algo que no suele darse y la piel vuelve rápidamente a sunormalidad por lo que nunca va a suponer un problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Ya que hace tanto que no nos vemos, voy a dejaros un par de anécdotas... no pretendo que Lianan se caiga de la silla pero si os hago reír, ¿qué mejor?&lt;br /&gt;  Estava realizando un curso de mandos intermedios en la empresa y llegada la hora del descanso, salí a la calle con un amigo para estirar las piernas y tomar un poco el aire. En el chaflán más próximo al edificio en el que se impartían las clases había una charcutería y al pasar por allí...  hum, olorcito rico de jamón pata negra, choricito ibérico... Claro que no eran horas de comer de eso pero a los dos nos pareció apetecible la idea de tomar unos chicharrones según paseábamos. Así que allá que vamos, bastón buscando la entrada... Sí, por aquí, Jaume, sígueme, un escaloncito... la puerta... Sí, por aquí, se oye la máquina de cortar el embutido..., excelente referencia. Entremos. Marta que frunce la nariz... Y en un susurro.: “Olía mejor desde fuera, ¿no? Parece que huele a...”. Avanzamos en busca del mostrador: “Buenos días, vosotros diréis”. “Pues 100 gramos de chicharrones, en una bolsita por favor, para comer ahora”... Dios, a veces sería genial ver la cara de la gente en estas circunstancias... “Eeehm... esto... es que esto es una ferretería...” ¿La máquina que se oía era la de hacer llaves!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a tomar algo, me han dicho que en esta esquina hay una cafetería. Sí, por aquí parece que es... Abrimos la puerta, oh, debe de haberse inaugurado hace muy poco, huele a madera nueva... Bueno, como no viene nadie, busquemos donde apalancarnos... Ostras, menudo sofá, qué pasada... Nos sentamos, ya vendrán. Pero está muy vacía, ¿no? ¿Seguro que esto es una cafetería? Hum, pues ahora que lo dices... “¿Buenas tardes, en qué puedo ayudaros?” Yo quiero un café con hielo... Y yo una Coca-cola...Un momento de pasmo infinito... silencio apabullante... “Bueno, no disponemos de este servicio para los clientes...”. Estupor... La dependienta que reacciona... “esto es una tienda de muebles, ¿eh?”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-588586027650898248?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/588586027650898248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=588586027650898248' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/588586027650898248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/588586027650898248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/08/pinceladas.html' title='Pinceladas'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-4108741596582226938</id><published>2008-07-09T15:19:00.001+02:00</published><updated>2008-07-09T15:21:09.156+02:00</updated><title type='text'>Respuesta a Fingiro</title><content type='html'>Vamos allá con las respuestas que además darán pie a otros comentarios y reflexiones.&lt;br /&gt;  La peluquería, la imagen propia en general... La parte física de este tema, por decirlo de alguna manera, la solvento yo misma con el tacto, pero siempre queda un poco coja sin la intervención de otra persona. Me explico. Cuando han terminado de cortarme el pelo, o rizármelo, o peinármelo, yo sé al tacto si es lo que quería o no: Si pedí un largo determinado y me lo han dejado más corto o, eso se toca; o si el rizo es mucho más pequeño y apretado de lo que deseaba; o si se han pasado recortando flequillo; o si me han dejado puntas sobresaliendo de la nueva medida. Todo esto es visible al tacto. Y es entonces donde puede surgir el conflicto:&lt;br /&gt;  Puede que a mí me guste pero que al volver de la peluquería, la persona en cuyo criterio confío y que habitualmente me sirve de referencia sincera, me diga: “Ese corte no te queda bien” o “ese peinado no te favorece nada”. Cada individuo se enfrenta a esto de una manera diferente.&lt;br /&gt;  Hay invidentes con gran personalidad y criterios muy definidos. Están aquellos a los que no importa para nada la opinión de un vidente y que consideran que si han decidido que algo les gusta, ninguna intervención externa interfiere. He conocido ciegos a quienes por ejemplo todo el mundo les dice que su forma de vestir está completamente desfasada, o que las gafas que usan les sientan horriblemente mal, o que los zapatos se ven totalmente gastados. Y les da igual. A ellos les gusta y no varían en un ápice ni su vestuario, ni sus gafas ni su calzado.&lt;br /&gt;  Hay otros que se tambalean. Si un corte de pelo me gusta pero me dicen que no me queda bien, seguramente la próxima vez que vaya a la peluquería buscaré otra opción sin salirme demasiado de mi gusto original. O si voy de compras con alguien y unos zapatos me gustan pero mi acompañante me dice que a la vista son muy feos, es muy seguro que no los compre. También sucede al revés, si a ellos les gusta y a mí no, porque el tacto es desagradable, porque la forma me resulta fea; si la blusa que me pruebo les encanta pero el tejido no me entra por los dedos o los botones me parecen demasiado extravagantes. Por ahí no paso.&lt;br /&gt;  Y finalmente están los indecisos acérrimos, aquellos que por la cuestión que sea no tienen criterio, no saben o no han podido forjarse uno. Son los que podrían cambiar de ropa cuatro veces si cuatro personas les dijeran en la misma mañana que lo que visten no les queda bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a fiarme de los demás, como he dicho siempre existe la figura de la persona en cuyo criterio confías plenamente, puede ser una madre, una amiga, una hermana, tu pareja... Esto como casi todo es relativo, y cuando se trata de aconsejar a un invidente no estamos hablando de algo subjetivo. No me vale que alguien a quien consulte me diga que le gusta o que no le gusta. Si llevo demasiado carmín debería decirme “te has pasado con el lápiz de labios” o “ese color se da de tortas con el vestido”,. Comprendo que no es algo fácil. Pero no se le hace ningún favor a un ciego omitiendo información sobre su apariencia sólo por no molestar. Yo prefiero que me digan te has pintado fatal, o llevas un calcetín de cada color, o la falda está manchada, a salir a la calle exhibiendo algo incorrecto que podría haber evitado.&lt;br /&gt;  Una vez una amiga que se dirigía a una reunión no recuerdo de qué en otra ciudad distinta de la suya y que viajaba en tren, procedió a asearse un poco con una toallita de esas refrescantes antes de abandonar el vagón. Llegó a su destino, la acompañaron hasta un  taxi, alguien la encaminó hacia el edificio... Nadie nadie le dijo que llevaba la cara, el cuello y las manos completamente tintados. La toallita no era de las refrescantes sino que era de yodo antiséptico.&lt;br /&gt;  Cuando nacieron mis hijos le dije a mi madre: “No se te ocurra decir queeeé  mono, qué bebé tan guapo si es feo, dime la verdad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Si demasiadas veces me dices lo que crees que yo quiero escuchar, acabaré por no poder confiar en ti. Si me dices la verdad, a lo mejor en algún momento tendré deseos de morderte una oreja, pero te lo agradeceré siempre.+&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-4108741596582226938?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/4108741596582226938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=4108741596582226938' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/4108741596582226938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/4108741596582226938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/07/respuesta-fingiro.html' title='Respuesta a Fingiro'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-6170552475950077550</id><published>2008-07-08T14:43:00.001+02:00</published><updated>2008-07-08T14:44:46.437+02:00</updated><title type='text'>Tercer grado</title><content type='html'>Cuando comencé a detectar que algunos compañeritos de mis hijos se burlaban de ellos porque tenían una madre ciega, me reuní con las maestras y acordamos realizar un encuentro entre los alumnos y yo. Los niños a menudo son crueles y este tipo de situaciones hay que enfrentarlas a tiempo para que los afectados no sufran más de lo necesario. Durante tres o cuatro años (cada vez por causa de alguno de mis dos hijos) en la escuela montaron estos encuentros que preparaban en el aula como un trabajo más.&lt;br /&gt;  El día señalado acudía cargada con todo tipo de artilugios para que los vieran, usaran y manosearan: el bastón, un reloj, cuentos mixtos en braille, en tinta y con dibujos en relieve, mi portátil con su programa de voz, el detector de luz y el de colores... y un largo etcétera. Antes de permitirles que se lanzaran sobre todo esto, procedían de manera ordenada y metódica a formularme las preguntas que habían estado preparando durante varios días. Sin censura, sin tapujos.&lt;br /&gt;  Si los adultos tuvieran siquiera la mitad de valentía para realizar preguntas y plantear dudas, seguramente el entendimiento y el conocimiento de la ceguera serían mucho más profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  ¿Cómo haces para vestirte? (Y les pones deberes para que al día siguiente se vistan sin encender la luz indicándoles algunos truquillos –entusiasmo general-).&lt;br /&gt;  ¿Cómo haces para caminar? (Les dejas el bastón y con los ojos cerrados se mueven en la clase lanzando gritos de júbilo si detectan a tiempo una mesa).&lt;br /&gt;  ¿Cómo haces para conducir? (Esto... ejem..., hay cosas que no se pueden hacer, pero cuando era niña me sentaba en el asiento del copiloto y me ocupaba del cambio de marchas sin que mi padre tuviera que indicarme cuál poner en cada caso).&lt;br /&gt;  ¿Y si quieres comerte una ciruela y es un albaricoque? (Bueno, vamos a ver si al tacto confundimos una pelota de tenis con una de ping pong, que es lo que tenemos a mano).&lt;br /&gt;  ¿Y sy el brik es de zumo y no de leche? (aaagh, alguna vez me he preparado un café con zumo, realmente asqueroso... pero eso es culpa mía, por no oler antes el contenido en caso de que los briks sean iguales).&lt;br /&gt;  ¿Cómo haces para subir a las atracciones? (hum, está bien que den por sentado que monto en ellas... Pues nada, a estos sitios siempre vas con otras personas y es lo mismo subirse a una atracción que a un coche... Claro que... quizá la diferencia es que cuando algunas de ellas se detienen –como el Dragon Khan-, la falta de referencia visual unida al mareo te dejan tan KO que por un momento no sabes dónde tienes los pies y dónde la cabeza y te es imposible levantarte).&lt;br /&gt;  ¿No te quemas cuando cocinas? (ehm, sí, cocino, aunque no me gusta nada. Y nunca me he quemado más que con salpicaduras de aceite como todo hijo de vecino. Siempre colocas las sartenes o cazuelas en su lugar antes de encender el fuego. Después, la fuente de calor que irradia la llama y el vapor de lo que se cocina es suficiente para orientarte sobre los recipientes sin meter la mano donde no debes y también los utensilios como cucharas de palo sirven para ubicarte bien sobre los fogones).&lt;br /&gt;  ¿No te maquillas porque no ves? (no me maquillo porque no me gusta, no sé si es porque no veo, en todo caso podría hacerlo si quisiera, muchas mujeres ciegas lo hacen. Prefiero llevar la cara limpia y como mucho, un poco de lápiz de labios, nada más).&lt;br /&gt;  ¿Cómo limpias tu casa? (Vaya, veamos..., trapo para el polvo, mocho, escoba, aspirador, limpia muebles, multiusos, jabón para los baños... Igual que lo hace tu mamá. El tacto en este caso actúa casi tan bien como la vista. Aaaah, ups, bueno, esta figurita de porcelana no estaba aquí... algún niño la ha cambiado de sitio... y has salido volando porque confiaba en que este tramo de estantería estaba vacío... Nada, a recoger pedacitos...).&lt;br /&gt;  ¿Cómo sabes si eres guapa o fea? (huum... a ver, ¿soy guapa o fea? Sin miedo. Contestan casi todos, a gritos... Pues así, así lo sé. Maadre mía).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Podría seguir pues la batería de preguntas alcanza para rellenar dos horas pero para muestra un botón. Después de estos encuentros, ninguno de los alumnos asistentes ha vuelto a burlarse de la madre ciega de sus compañeros.&lt;br /&gt;  A veces por la calle me cruzo con un niño y su madre: “¿Es ciega? ¿Qué es ese palo?”, pregunta el niño. No todas, pero muchas madres (o padres) se sobresaltan y obligan a callar a su hijo. Es un error. Dejad que los niños pregunten, sepan y aprendan, ser ciego no es un tema tabú que no se pueda tratar. Y preguntad vosotros también, sed un poco niños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-6170552475950077550?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/6170552475950077550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=6170552475950077550' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6170552475950077550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6170552475950077550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/07/tercer-grado.html' title='Tercer grado'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-144747667624634495</id><published>2008-07-04T15:38:00.001+02:00</published><updated>2008-07-04T15:38:58.505+02:00</updated><title type='text'>Ver y mirar</title><content type='html'>Las personas videntes suelen hacerse un poco de lío con los verbos. Algunas porque en un principio no saben muy bien cómo decirlo, por temor a meter la pata. Otras lo hacen de modo totalmente natural: si fulanito es ciego, no ve ni mira, sino que toca o escucha, o simplemente oye.&lt;br /&gt;  La cuestión va algo más allá de la pura semántica. La mayoría de los ciegos adoptamos sin problema (y no sólo eso sino que nos gusta así) los verbos ver y mirar. No puedo hablar exactamente de aquellos que lo son desde el nacimiento porque ese es un terreno que incluso para mí misma resulta un poco desconocido. Por tanto, como siempre, hablaré de mí sentir y de mi experiencia.&lt;br /&gt;  En los dedos y los oídos tengo un procesador que transforma lo que toco y escucho en imágenes que se alojan directa y simultáneamente en el cerebro en movimiento y color. Yo veo televisión, veo la prenda de ropa que quiero comprar, miro un paisaje o un dibujo de mi hijo pequeño. Es más, veo el libro que estoy leyendo y tanto es así que después de algunos años de haberlo leído y en el supuesto de que de dicho libro en su día se hiciera una película, puedo llegar a no saber si lo leí o bien vi dicha película antes de quedarme ciega.&lt;br /&gt;  El haber perdido la vista a los 11 años me ha permitido conservar un archivo completo de imágenes, colores, perspectivas, medidas, profundidades. Si hay algo que nunca vi (no se me ocurre, un misil por ejemplo), basta con localizar un juguete que lo represente y enseguida me hago a la idea, dándole de inmediato las medidas reales que pueda tener.&lt;br /&gt;  Las imágenes son parte integrante de mi esencia aun sin ver. Cuando mis hijos eran pequeños, dibujaba cosas para ellos: se trataba simplemente de colocar un papel sobre una superficie un poco blanda (el grueso mismo de una libreta) y apretar ligeramente con el lápiz a fin de que las líneas fueran visibles al tacto. Y bueno, no debía hacerlo tan mal porque siempre sabían lo que había dibujado.&lt;br /&gt;  También tengo cierta memoria fotográfica, o visual. Retengo mejor, por ejemplo, cómo se escribe una palabra si la veo escrita en braille que si la escucho con un sintetizador de voz.&lt;br /&gt;  Aaaah, y sueño, veo en sueños, sueño en imágenes y colores, todas las personas tienen cara en mis sueños, sean anteriores o posteriores a haberme quedado ciega.&lt;br /&gt;  Recuerdo con nitidez paisajes, animales, puestas de sol espectaculares, dibujitos de TV, edificios, tanto por fuera como por dentro. Los rostros de familiares, amigos, de mis seres más queridos y próximos son en mi mente una especie de fotografía emborronada por el paso del tiempo. Parece que a poco de quedarme ciega tenía tan claro que guardaría por siempre esas fisonomías en mi recuerdo que le dije a mi madre: “bueno, me encargaré de colocarte una arruguita cada año”. No puedo estar segura al cien por cien, claro está, pero creo que si de repente recuperara la vista, sería capaz de identificar a las personas que formaron parte de mi entorno más cercano mientras vi, sin mediar su voz de por medio; incluso juraría que podría reconocer a mis hijos.&lt;br /&gt;  Luego está como en tantas cosas, el “trabajo en equipo”, digamos la simbiosis entre ciego y vidente. Hay videntes que tienen un arte especial para retransmitir imágenes y otros que hacen lo  que buenamente pueden. Están los realistas, los poéticos, los sensacionalistas, los sentimentales, los escuetos, los empíricos, los repetitivos. Veamos un ejemplo de cada uno, por supuesto, con todo cariño y sin acritud, porque todo el mundo hace las cosas lo mejor que sabe y sólo el esfuerzo o la intención o el deseo de comunicar lo que sea al invidente ya son válidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  DE VISITA EN UN PARQUE PUBLICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El realista: Está todo verde, hay pinos, rosas en unos parterres, bancos de madera y un estanque con patos (información concisa, sabes exactamente qué hay en este lugar).&lt;br /&gt;El poético: Es  como una acuarela llena de colorido con la luz bañando los rincones y arrancando destellos del agua (deduces que el lugar es precioso pero no tienes ni idea de lo que te rodea).&lt;br /&gt;El sensacionalista: Halaaa, qué pasada, ¡es enorme, y qué bonito! Coooómo mola (ehm sí, muy guai pero, ¿qué tenemos por aquí?).&lt;br /&gt;El sentimental: Este sitio me produce nostalgia, me recuerda al jardín de la casa de mis abuelos... lo pasé tan bien allí cuando era pequeño... (sí, suele pasar, es lo que tienen los recuerdos pero, ¿me cuentas algo más?).&lt;br /&gt;El escueto: Hay árboles, flores y animales (aaah, perfecto, pero, ¿qué tipo de árboles, flores y animales?).&lt;br /&gt;El empírico: Esto pincha, el agua está fría, la resina es pegajosa, los patos pican (aaauuu, sí, ya veo, rosales... que está fría ya lo noto, sí, aagh, ahora dónde me limpio la mano... Aaauch, no graznaban, podías haberme dicho que había patos antes de meter la mano).&lt;br /&gt;El repetitivo: Hay árboles, pinos, flores, rosas, hierba verde, un estanque con agua y patos en el agua, y el agua está limpia, los patos entran y salen del agua, hay bancos, los bancos están a tope, los bancos son de madera, los pinos son muy altos, hay hierba, la hierba es césped... (eeeh, sí, genial, ¿vamos a tumbarnos en algún sitio y a gozar del silencio? Me duele un poco la cabeza).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-144747667624634495?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/144747667624634495/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=144747667624634495' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/144747667624634495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/144747667624634495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/07/ver-y-mirar.html' title='Ver y mirar'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-4014611534990576988</id><published>2008-06-27T14:52:00.001+02:00</published><updated>2008-06-27T14:52:59.328+02:00</updated><title type='text'>Esquiando...</title><content type='html'>Cuando me propusieron por primera vez una salida para ir a esquiar, sinceramente no lo pensé dos veces, pero he de reconocer que no tenía ni idea de cómo iba a resultar. Se trataba de una estancia de cuatro días en una estación de esquí nórdico (esquí de fondo) organizada por la ONCE. Tuve que alquilar todo el material porque yo jamás había esquiado y no tenía absolutamente nada, sólo un mono de mi hermana que usaba ella para el esquí de pista con el que casi me muero de calor el primer día. Uf, jamás habría dicho que pudiera estarse en la nieve en manga corta y aún así sudar la gota gorda.&lt;br /&gt;  Bueno, el primer contacto con el medio encima de unos esquís estrechos y largos como palillos fue toda una aventura. De repente ya no son tus pies los que dominan la situación. Los pies en contacto con el suelo son los que ven pero una vez les colocas las botas y los anclas a las fijaciones, pierden referencias y han de comprender que en lugar de unos centímetros, miden dos metros. Mmmm, así que nada, empleas un buen rato en procurar no pisarte las espátulas, o las colas, en no hacerte los esquís un lío y acabar en el suelo. Porque claro, el suelo no se está quieto, resbala, se mueve debajo de ti y se te escapa a la que te descuidas.&lt;br /&gt;  Bien, cuando por fin consigues que los esquís se mantengan en paralelo y te hagan caso, ayudada por los bastones que no sólo sirven para impulsarte sino que actúan como dedos reconociendo el terreno, llega el momento de ponerse en marcha. Aquí entra en juego la figura del guía, el piloto, la persona que esquiará contigo. ¿Y cómo se hace? Hay que diferenciar entre el esquí de pista o alpino y el nórdico, la tarea del guía varía sensiblemente en cuanto a técnica. Yo siempre practiqué el de fondo y aunque también probé el alpino y sé cómo trabajan los pilotos, me limitaré a explicarte lo que mejor conozco.&lt;br /&gt;  Los circuitos de fondo están trazados, es decir, existen en ellos una especie de vías, dos surcos paralelos y continuos en el suelo en los que se colocan los esquís y que te encarrilan. En las curvas casi siempre están desdibujados pero este sistema ya de por sí es una guía inmejorable que prácticamente nos permitiría esquiar sin piloto. Éste puede esquiar delante de ti, detrás o incluso a tu lado si el circuito lo permite. Su misión es anticiparte ciertos cambios, giros bruscos, dirección de los mismos, cambios de rasante, presencia de otros esquiadores obstaculizando el paso. Lo hace, por supuesto, mediante la voz, dando información breve, clara y concisa. Si tienes la suerte de contar siempre con el mismo guía, llega a establecerse un código de comunicación que reduce la información a señales que no necesitan de mayores esfuerzos para ser descifradas. La velocidad que se adquiere a menudo es realmente considerable y se hace preciso que dicha comunicación sea fluida y exacta a fin de evitar accidentes.&lt;br /&gt;  Existen circuitos con tramos complicados en que la técnica se hace tan necesaria que la concentración para ejecutarla impide incluso disfrutar del entorno. Pero en esos mismos o en otros, el placer de esquiar unido al goce de los alrededores es soberbio. Pongamos que la nieve es polvo (la helada suele hacer del circuito una pequeña pesadilla que no da lugar a evasiones), el día claro, diáfano, no importa si hace frió, enseguida puedes desprenderte de la ropa más gruesa. Sientes el crujido bajo los esquís, el sonido del roce al deslizarse que se asemeja al de un avión despegando si alcanzas gran velocidad. El viento entre los abetos, silbando en tus oídos. Al llegar a la altura máxima de uno de estos circuitos, te sientas en una roca y... es increíble el sonido del silencio, es como estar dentro de una campana, la calma absoluta. Y delante el cortafuegos, varios centenares de metros montaña abajo, una pala recta, sin obstáculos, sin trazas... Esquís en paralelo, a huevo... ¿Puedes imaginarte la sensación de libertad al dejarte llevar por la gravedad, la inercia, cada vez a más velocidad, tú y la nieve bajo tus pies? Esquiar mientras nieva es otra experiencia inolvidable: el sonido se acolcha entre copos y su percepción se modifica y a veces distorsiona y lo mismo puede producir inseguridad como todo lo contrario, porque realmente parece que estés envuelta en algodones y que por tanto nada vaya a poder lastimarte.&lt;br /&gt;  He conocido varios circuitos: Baqueira, Tuixent, otros tantos en Catalunya, Sierra Nevada, circuitos en los Alpes franceses, en Andorra. Todos ellos tienen algo que los hace especiales, un recodo, un paraje, una recta vertiginosa, una dificultad que te enorgullece superar, una anécdota para recordar, un campeonato ganado.&lt;br /&gt;  Y también los pilotos dejan su huella y como en todo, los hay mejores y peores. El alocado que no teme a nada y que te mete por todos lados, confiando en tus posibilidades, animándote a enfrentar dificultades y peligros con un grito de guerra. El prudente, que no abandona la traza ni que lo maten y busca siempre el camino más fácil. El que por despistado roza casi la negligencia. Guardo recuerdo de anécdotas con cada uno. Una travesía fuera de pistas magistralmente guiada entre árboles con el primero de ellos para caer rendidos en un agujero de mas de un metro de nieve polvo riendo y hundidos hasta la cintura. El aburrimiento de ir y volver constantemente por el mismo tramo de circuito hasta un decir, “mira, ¿sabes? Acompáñame a la cafetería que creo que tomar una taza de chocolate caliente será una aventura más apasionante,” con el segundo. Y un confiar que tu piloto está cerca, vigilándote, controlando, cuando te dejas caer por una pendiente pronunciada y al llegar abajo y frenar, te das cuenta de que estás sola, que te has salido del circuito y que el tercero de los ejemplares ha seguido adelante sin ti (gracias abeto por estar un poco más a la derecha de mi trayectoria).&lt;br /&gt;  Hace muchos años que no esquío pero mientras practiqué este deporte disfruté muchísimo... ah, y nunca me hice daño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-4014611534990576988?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/4014611534990576988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=4014611534990576988' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/4014611534990576988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/4014611534990576988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/esquiando.html' title='Esquiando...'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-7118847506271858358</id><published>2008-06-23T14:37:00.000+02:00</published><updated>2008-06-23T14:38:33.343+02:00</updated><title type='text'>Mi amiga del instituto</title><content type='html'>Hace unos días una persona  que lee mi blog me pidió que contara algo acerca de la única amiga que conservo tras mi paso por el instituto.&lt;br /&gt;  Se llama como yo y nos conocimos en el primer curso aunque nuestra amistad realmente se fraguó a partir del tercero. He de reconocer que al principio no conectaba con ella. Marta vivía en el mismo pueblo que  yo y era una de las que me acompañaba de la parada del autobús al instituto y viceversa. Tiene una voz peculiar, bastante aguda, cuyos registros son imposibles de pasar por alto y que a mi oído resultaban difíciles de asimilar (perdona Marta si me lees, sólo fueron unos meses, ¡no te molestes!). Además, siempre fue muy despistada, atolondrada, sus movimientos eran rápidos, con gran balanceo de adelante a atrás del brazo del cual yo iba cogida lo que me provocaba una tremenda sensación de inseguridad. Es el cuerpo de quien te guía el que da la información (dirección, giros, escalones, etc.) y el de ella se movía como un garbanzo en la boca de un viejo, figúrate para captar las señales a tiempo.&lt;br /&gt;  Marta, ¿puedes pararte en una cabina?, necesito hacer una llamada... Y vaya si se paraba, estrellándome en las puertas batientes porque yo no tenía tiempo para reaccionar... Esto al principio me desconcertaba pero finalmente acabábamos riéndonos.&lt;br /&gt;  Nos deteníamos a hablar con alguien y tras despedirnos, ella echaba a andar sin mí y podía darse cuenta de ello unos metros más adelante...&lt;br /&gt;  También me hizo entablar una cierta amistad con unas cuantas farolas del recorrido habitual. No fue una amistad demasiado violenta, se trató de leves roces y ligeros encontronazos pero si no con todas, llegué a tener contactos con la mayoría.&lt;br /&gt;  En el viaje de fin de BUP a Granada estropeé unos zapatos porque la buena de Marta me metió en todos los canales y canalillos del Generalife que por si no lo sabes, están llenos de agua. Bueno, al menos mis pies salieron indemnes...&lt;br /&gt;Marta también tenía una rara y divertida habilidad. Transformaba algo que veía en otra cosa y me la contaba felizmente, hasta que se daba cuenta de que era un error y entonces se partía de risa. Convertía un secador de viaje de pelo en una lata de Coca-Cola, un bulto de ropa en una silla en un gato... Y lo decía tan convencida que el posterior estallido de hilaridad daba con nosotras en el baño más próximo.&lt;br /&gt;  Era (como comentó Fénix) de las que te mostraban los interruptores de la luz para que la encendieras y de las que al enseñarle un libro y preguntar “¿qué es?” contestaba sin inmutarse: un libro.&lt;br /&gt;  Nuestra amistad estuvo salpicada de cientos de episodios como estos pero que lejos de incomodarme, no sé por qué extraño mecanismo, nos fue uniendo más y más. Supongo que la gran naturalidad con que Marta me trataba y con la que aceptaba sus propios deslices fueron suficientes para sellar la relación que todavía hoy perdura. Y sobre todo su sinceridad, su sensatez, su nivel de empatía. Algunos años después se casó y marchó a vivir a EE.UU de donde ha vuelto recientemente. Ir ahora con ella ya es más seguro, se ve que el par de décadas transcurridas la han serenado.&lt;br /&gt;  Gracias por tu amistad, gracias por todos estos años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-7118847506271858358?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/7118847506271858358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=7118847506271858358' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7118847506271858358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7118847506271858358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/mi-amiga-del-instituto.html' title='Mi amiga del instituto'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-2280644890989878123</id><published>2008-06-19T15:22:00.000+02:00</published><updated>2008-06-19T15:23:14.450+02:00</updated><title type='text'>Técnicas y tecnologías</title><content type='html'>Te he hablado de trucos y habilidades que vamos desarrollando y perfeccionando a fin de subsanar necesidades pero también existen ayudas más o menos técnicas o tecnológicas que facilitan ciertas tareas. Paso a referirte unas cuantas para que te hagas una idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Hum, ¿estará la luz encendida? Malditos aunque cómodos interruptores conmutados que hacen imposible determinar, por su posición, si la respuesta es afirmativa o negativa. Siempre puedes preguntar pero, ¿y si no hay nadie? Casi mejor no arriesgarse. Para ello están los detectores de luz. Sí, esa tacita con el escudo de tu equipo de fútbol preferido que seguramente conoces y que suena con su himno cuando la levantas, es un detector de luz. Si no hay luz, no suena, ¿te habías fijado? Hay algunos más específicos, un llavero que al pulsar un botón emite un silbido de mayor o menor intensidad según la potencia de la fuente luminosa. Es útil por ejemplo no sólo para averiguar si una lámpara está encendida sino que también sirve para la pantalla del ordenador, persianas subidas o bajadas, pilotos que no sean excesivamente débiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Vaya... compré cuatro tops iguales pero de diferente color... No quisiera ponerme uno blanco con el pantalón también blanco... Bueno, no recuerdo el orden en que los guardé, así que mejor activo el detector de colores. Es un aparato con una luz láser que aplicado sobre la superficie de color, habla el nombre de éste. Mmmm.... Claro que cuando la mujer que se esconde dentro (como decía mi hijo) te dice... amarillo grisáceo verdoso claro... te quedas un poco anonadada... ¿Qué demonio de color será ese? Concedámosle que se trate de un beige.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Sé que el niño tiene fiebre y es casi lo único que me interesa... pero va, vamos a comprobar la temperatura no vaya a pasar de 39 que es una cifra que empieza a no gustarme... Cojo el termómetro, lo aplico en su axila... y aprieto un botón...: “Prooontooo” Susurra una vocecilla en italiano... “¿Por qué dice pronto y tarda tanto?” me preguntaban antes los niños. Sí, es un poco lentito pero bastante eficaz. “La sua temperatura...”. Esta otra mujer encerrada en el termómetro dice que no está demasiado grave, pip, pip, aprietas de nuevo el botón y el aparatito se calla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  ¿Qué hora es? Están los relojes táctiles, aquellos a los que les abres la tapa y dejas al descubierto las manecillas. Aplicando suavemente la yema para no desplazarlas, lees la hora sin problemas. Y luego existen esos otros que hablan o mejor dicho, vocean, y cantan la hora para todo aquel que se halle a tu alrededor. ¡¡¡Son las cuatro y diez de la tarde!!! Son los llamados parlantes y que yo sólo utilizo de despertador. No me gusta que todo el mundo sepa que estoy mirando la hora... sobre todo si me encuentro en medio de una reunión aburridísima...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  el mercado empieza a ofrecer electrodomésticos también parlantes, sobre todo lavadoras, robots que cocinan, básculas o balanzas... sin embargo la técnica de marcar con motitas de pegamento, o muescas, o etiquetas en braille siempre ha resultado útil, fiable y... barata. Hay lápices que tras haber memorizado códigos de barras previamente hablan el nombre por ejemplo de una lata de conservas o de un paquete de macarrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  También comienza a haber productos de tocador rotulados en sistema braille, sobre todo jabones de baño, y medicamentos. Son pocos, pero algo es algo. Es bueno adherir una etiqueta a cada medicamento con el nombre y la caducidad, de este modo puedes controlar tu botiquín y no te arriesgas a administrar una cosa por otra. Y también etiquetas las cajas de los CD, los DVD o vídeos o los departamentos del archivador donde almacenas las cantidades ingentes de facturas, recibos, documentos... etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Luego está la digamos alta tecnología... El programa de voz que me permite utilizar el ordenador y que para mí ha resultado uno de los inventos más maravillosos. El escáner gracias al que puedo leer cualquier libro que me compre en una librería, o las cartas del banco... o el informe del cole de mis hijos. El MP3 donde guardo un libro que previamente alguien grabó en otro sistema y que he podido convertir a este formato para leer en cualquier momento y en cualquier lugar. El móvil, con otro programa de voz que me lo hace totalmente accesible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Es posible que esté olvidando algo que resultaría interesante que conocieras pero de momento creo que bastará para que te hayas hecho una idea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-2280644890989878123?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/2280644890989878123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=2280644890989878123' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/2280644890989878123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/2280644890989878123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/tcnicas-y-tecnologas.html' title='Técnicas y tecnologías'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-1716978768929734042</id><published>2008-06-18T17:20:00.000+02:00</published><updated>2008-06-18T17:21:07.542+02:00</updated><title type='text'>Respuesta a Fingiro</title><content type='html'>Pues verás, el perro guía está entrenado principalmente para obedecer órdenes. Recto, derecha, izquierda, busca el bordillo, quieto, etc. Atiende a la voz y a los gestos de la mano así como al movimiento del cuerpo del usuario. Por tanto, dicho usuario ha de saber moverse solo por la calle como lo haría con el bastón, ha de tener sentido de la orientación y noción del lugar al que quiere llegar. El perro no decide pero Sí tiene iniciativas que mejoran y aumentan con el trabajo diario.&lt;br /&gt;  Vamos a ver unos ejemplos:&lt;br /&gt;  El perro no sabe cuándo ha de cruzar una calle, no puede interpretar los semáforos, tú has de darle la orden. En cambio, con mucha práctica, sí puede darse cuenta de que siempre cruzas cuando se detienen los coches, o capta que te mueves cuando se mueve la gente. Eso puede conducirle a llevar la iniciativa de cruzar. Sea como sea, el mando siempre lo tiene el usuario.&lt;br /&gt;  Si cada día vas a la panadería y asocias ese lugar con la palabra panadería, puede que finalmente el perro te lleve a la puerta con solo pronunciar ese nombre. Pero también se da que tú no quieras entrar allí y se empeñe en meterte dentro porque le tira la fuerza de la costumbre.&lt;br /&gt;  También se moverá por iniciativa propia si existe algún obstáculo, lo esquivará, zigzagueará entre la gente, frenará en seco si ha sido adiestrado para ello en caso de que algo en movimiento se plante delante de ti.&lt;br /&gt;  Si tú entregas un perro guía a una persona que no ha sido entrenada con él y que no tiene idea de cómo se desenvuelve este dúo, no llegará muy lejos.&lt;br /&gt;  Un abrazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-1716978768929734042?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/1716978768929734042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=1716978768929734042' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1716978768929734042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1716978768929734042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/respuesta-fingiro.html' title='Respuesta a Fingiro'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-1937520026550098801</id><published>2008-06-18T14:39:00.000+02:00</published><updated>2008-06-18T14:40:24.365+02:00</updated><title type='text'>Bebés... niños pequeños...</title><content type='html'>...Ay, los bebés, los niños pequeños... Nunca me preocupó en exceso no ser capaz de cuidar de ellos, supongo que algo instintivo en mi interior me tranquilizaba al respecto. Bien cierto es que, como en todo, y como todas y todos, al principio andas un poco perdida. Sin embargo, no recuerdo que este período se alargase demasiado. Pronto acumulas recursos, trucos y habilidades que te permiten desempeñarte casi con toda normalidad. Digo casi porque siempre existe esa situación en la que no queda más remedio que buscar la ayuda de un vidente, y no pasa nada.&lt;br /&gt;  El tacto es un gran aliado en la comunicación con tu bebé, no sólo por el beneficio que le supone que le toques, le acaricies, le masajees, le pongas en contacto con tu piel sino porque mientras lo haces, estás recibiendo mucha información acerca de su estado. Sabes si tiene frío, si está demasiado caliente, si el pañal está mojado, si se siente inquieto (cuando mueve mucho manos y cabeza, o aprieta los puñitos); si le caen mocos, si está contento o tiene miedo (abre mucho brazos y patalea, o se cierra sobre sí mismo en el segundo caso)...&lt;br /&gt;  El oído es vital a su vez: sabes si duerme pacíficamente o si se agita, sabes si está feliz, comprendes cada tipo de llanto porque no te queda más remedio que interpretarlo, captas si se ha atragantado porque deja de respirar, te das cuenta de que en lugar de tragar escupe la comida porque deglutir y rechazar el alimento suenan diferente; la alarma se enciende cuando de repente no le oyes y sabes que ha dejado de gatear o corretear... qué estará haciendo...&lt;br /&gt;  Y el olfato... mmm... no huele igual una caca normal que otra producto de alguna infección intestinal... sabes si ha vomitado, si va sucio, si lleva un exceso de ropa (no huele igual un bebé acalorado que otro que se siente confortablemente en su atuendo); sabes si su ropa está limpia o manchada de leche, o restos de papilla o fruta. No huele igual un bebé sano que un bebé enfermo, afiebrado.&lt;br /&gt;  Al mismo tiempo que adaptas tus sentidos para una total comunicación con el bebé (hablo de bebé porque en cuanto éste empieza a ser mayorcito se establecen otros canales en los que él empieza a cobrar protagonismo), desarrollas topo tipo de artimañas que te facilitan el día a día a su cuidado.&lt;br /&gt;  Yo sabía la cantidad de leche que había dejado de comer por el peso del biberón (si eran 30 Ml, o 50) y no me preguntes cómo pero lo cierto es que casi nunca me equivocaba.&lt;br /&gt;  Medicarlo tampoco era problema, bastaba con hacer una muesca en el émbolo de las jeringuillas y llenarlas de jarabe hasta la marca que determinase la cantidad necesaria. Otra cosa eran los cuentagotas cuando esta cantidad era muy pequeña, en ese caso sí pedía que me preparasen algunas tomas para poder administrárselas.&lt;br /&gt;  Cortarle las uñas... un cortaúñas para bebés es fantástico pero si se trata de uñitas muy blandas y con peligro de pellizcar la carne, los dientes son estupendos y gracias al tacto de los labios no existe riesgo de lastimar los deditos.&lt;br /&gt;  Darle de comer con cuchara... Mientras es demasiado  pequeño lo más sencillo es sentártelo encima, apoyado en tu brazo izquierdo o en tu torso. La mano izquierda es el detector de bocas, abrazas suavemente la cabeza del niño y colocas el índice en la comisura del mismo lado. La mano derecha es la que va a la boca guiada por el tacto de ese índice que marca el camino. Claro, cuando en el justo momento de la arribada a puerto el bebé decide girar la cabeza, zas, la papilla va directa a la oreja. Luego está la operación potito (o cualquier otro alimento que sea demasiado líquido)... veamos, pongámonos el impermeable, las botas de agua, y vistamos al niño con un babero plastificado de pies a cabeza... ¡Ni Dalí pintaba cuadros mejores que un bebé después de esas comidas! Así que un bonito recurso era espesarlas con algo de cereal. Bueno bueno, la práctica al final permitía que pudieras quitarte las botas de agua... Exagero y bromeo, claro está, pero a menudo el lío era tremendo en estas ocasiones. Llega el día en que ya no eres tú la que va a buscar su boca sino el bebé el que adelanta la cabeza para ir a su encuentro o bien coge tu mano para guiarla. Hasta que al fin come solo.&lt;br /&gt;  Sacar al bebé de paseo... A un bebé muy bebé puedes llevarle en su cochecito. Vivo en un pueblo así que te hablo desde la perspectiva de un lugar más o menos tranquilo. Dar vueltas a la manzana no reviste mayor problema. El mismo cochecito hace de bastón, sólo has de estar pendiente del sonido para girar las esquinas o chaflanes. Cuando no es cochecito sino sillita es el propio niño el que da alaridos de alegría si ve que vas a chocar y te avisa aunque sea gorgoteando. Se trata de hacer del paseo un juego que él comprenda sin asustarse. Pero existen otros medios más seguros: la mochila al pecho si el bebé es muy pequeño, o a la espalda cuando ha crecido un poquito. Sabes en este último caso que aunque el angelito vaya haciéndote la permanente o arrancándote cabellos, participa del control de la situación y sólo has de prestar atención a sus reacciones más o menos involuntarias para captar determinadas cosas. Y cuando ya camina, el niño es muy consciente de que ha de ir tomado de tu mano.&lt;br /&gt;  Has de entender que para el bebé tú eres su madre y su madre es como es, lo sabe desde que nace y para él esta madre representa la normalidad. Con nueve meses me cogió el dedo para mostrarme una heridita que tenía en la rodilla. El niño sabe que para enseñarte algo ha de ponértelo en la mano. No sé otros pero mis hijos nunca han desarrollado la picardía de aprovecharse de mi ceguera salvo en insignificantes momentos que no revisten importancia. Fíjate si son bobalicones que por ejemplo cuando cogían algo que sabían que estaba prohibido, decían: “No estoy tocando el cuchillo, ¿eh?”. Ya con una cierta edad, si les llevaba al parque tenía la seguridad de que no se alejarían demasiado sin volver al poco para que yo supiera que seguían ahí y si se iban de mi entorno me lo comunicaban.&lt;br /&gt;  Por supuesto hay ocasiones en que una situación en concreto se te escapa de las manos. Mi hijo pequeño tenía dos años cuando su padre salió por la puerta del jardín de casa y se la dejó abierta. Reaccioné enseguida pero para cuando salí precipitadamente del garaje el niño ya estaba en la calle corriendo acera abajo felizmente. Si no hubiese cerrado la cancela detrás de él seguramente le habría alcanzado pero no fue así. En un momento ya no le oía. No había nadie, ningún vecino. Me resistía a entrar en la casa pero al final tuve que hacerlo. Llamé a tres personas antes de localizar a alguien que pudiera acercarse a buscar al niño. Y mientras, allí, sin poder hacer nada, mi impotencia era tan grande que los minutos se me hicieron eternos. No se lo deseo a nadie. Después de una eternidad, apareció un señor por el lado contrario de aquel por el que se había ido mi hijo con éste de la mano. Le había encontrado ya junto a la carretera y reconociéndole de haberle visto conmigo, me lo trajo a casa. Soy incapaz de explicarte el cúmulo de sensaciones, el alivio, la rabia por aquellos minutos, la alegría...&lt;br /&gt;  Otro tema interesante es el de la conexión madre/hijo a través de la mirada a la que tanta importancia se da. Bueno, con mi primer hijo lo pasé mal al principio, me negué a que nadie le diera el biberón porque temía que ese famoso vínculo se estableciera con otra persona que no fuera yo. No sé qué de científico haya en esa aseveración pero el caso es que mis bebés jamás tuvieron problema para reconocer a su madre y su relación conmigo fue total. Supongo que para suplir la mirada, siempre les hablé muchísimo, les canté y murmuré. Quizá por ello ambos cotorreaban como loros antes del año y han sido niños con una gran capacidad de expresarse, en todo momento superior a la propia para su edad. Otra ventaja que creo que han heredado de mi ceguera es que jamás han tenido miedo de la oscuridad. Nunca encendí luces cuando acudía a su llamada por las noches, se acostumbraron a caminar a oscuras para ir al baño y a buscar a tientas el vaso de agua o el peluche de turno.&lt;br /&gt;  Al final, la clave radica en confiar en ellos. No puedes estar todo el día tocando a ver que se llevan entre manos o preguntando qué hacen. Estado de vigilancia, pero no de alerta constante. Déjale bajar las escaleras aunque vaya trastabillando porque ya puede hacerlo, aunque temas que llegue rodando al final y tú no atines a rescatarlo antes de la caída. Dile que el castillo de troncos, puentes y cuerdas del parque no es apropiado para su edad y reviste un cierto peligro, pero si se mete en él, no coartes su iniciativa sólo porque no puedas controlarle y sujetarle en el aire si cae. Confía, traga y confía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-1937520026550098801?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/1937520026550098801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=1937520026550098801' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1937520026550098801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1937520026550098801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/bebs-nios-pequeos.html' title='Bebés... niños pequeños...'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-1179030482212530907</id><published>2008-06-17T15:08:00.000+02:00</published><updated>2008-06-17T15:09:09.954+02:00</updated><title type='text'>Parir con dolor</title><content type='html'>Para toda mujer que desea tener un hijo, saber que por fin ha quedado embarazada es una de las alegrías y emociones más intensas que existen (sobre todo si lo intentas durante dos años, que, déjate de tópicos, hacer hijos no es tan bonito cuando acaba convirtiéndose en un ejercicio casi marcial).&lt;br /&gt;  Supe que estaba embarazada porque de repente un día mi perra comenzó a olfatearme con insistencia... Me sorprendió pero ese detalle unido a mis sensaciones, corroboró la feliz noticia. Consulté más adelante este comportamiento y me dijeron que era normal en estos animales, que la revolución hormonal afecta al ph de la piel y su olor varía. Para mí también iba a ser un proceso donde tacto, olfato y gusto sufrirían cambios sustanciales.&lt;br /&gt;  De todos es sabido que estos sentidos se modifican, en algunas mujeres más, en otras menos. Pero para mí, que regirme por ellos es lo normal, las modificaciones me afectaron creo que de una forma si no especial, sí específica.&lt;br /&gt;  La intensidad con la que percibía olores desagradables me resultaba a menudo desconcertante provocándome incluso náuseas. Aromas que hasta entonces formaban parte de mi aura de bienestar se convirtieron en excesivos, casi insoportables, mi propia colonia, el café... Otros que me habían sido indiferentes, se colocaron a la cabeza de la nueva escala de preferencias, como el de un bolso que compré en una tienda india de Manhattan y que llevé durante todo ese período. Y el tacto... mi piel de repente pareció que tenía radares, mis manos despertaron como si a unos ojos miopes les colocas unas gafas y de súbito lo ven todo mucho más claro. Eso sí, para lo bueno y para lo malo pues lo mismo me molestaba una caricia que el roce de una prenda.&lt;br /&gt;  Y el oído... Ignoro si a las demás mujeres les ocurre pero en el silencio de la noche, los sonidos interiores de mi propio cuerpo me llegaban con nitidez, a veces hasta impedirme conciliar el sueño. El corazón, el constante movimiento de las tripas, y lo más maravilloso, el borboteo del líquido amniótico cuando el bebé, ya algo crecidito, andaba dando volteretas. La comunicación con mi cuerpo se transformó, tuve que adaptar la percepción de mí misma. No es lo mismo caminar con un barrigón que sin él, si iba con la perra casi no había diferencia, salvo la de no perder el equilibrio, pero llevar bastón es otro cantar pues éste como que no encuentra dónde ha de colocarse a causa del bulto de la tripa.&lt;br /&gt;  Por lo demás, todo transcurrió normalmente, ya sabes, entre ecografías donde la mayor emoción para mí era escuchar el corazón del bebé, compra de artilugios varios, ropita en cuya suavidad me recreaba, paseos, sueño, mucho sueño, cansancio, expectación, impaciencia... Hasta que llegó el día.&lt;br /&gt;  Me puse de parto poco después de medianoche sin grandes dolores. Tanto es así que cuando llegué a la clínica después de una previa revisión en el hospital más cercano (la clínica estaba a unos 30 Km. de casa) le pedí a la enfermera que hiciera el favor de no decirme que se trataba de una falsa alarma porque regresar sin más era un tostón. Seguro que me miró con cara de pensar que estaba medio majareta. De todos modos no hizo falta porque no sólo estaba de parto sino que apenas tuvieron tiempo de prepararme y administrarme la famosa epidural.&lt;br /&gt;  Bueno, parir es casi siempre igual, sala de partos, una comadrona y a veces el especialista (en mi caso una mujer), una camilla que dicen que se inventaron los hombres para que su trabajo les resultase más cómodo pero que es una tortura para la parturienta... Todo muy relajado y controlado en esa ocasión. Respira, aguanta el aire cuando te digan, suéltalo, jadea, puja, relájate, vuelta a empezar... De repente un grito. El llanto de mi hijo. “¿Qué ha pasado? ¿Ya está, es mi hijo?”. Nadie tuvo la delicadeza de informarme de que estaba a punto de nacer, ni siquiera el padre de la criatura. Mi hijo podía haber venido volando, balanceándose en un hatillo colgado del pico de la cigüeña, podrían haberlo sacado de un cesto de debajo de la camilla para entregármelo. Lo sé, suena crudo pero es la pura realidad. La dosis de epidural que me inyectaron fue tan alta que no sentí absolutamente nada, ningún dolor, ni una sensación, no me di cuenta del cuerpecito que me abandonaba... NADA. Me quedé anonadada. He de reconocer que tardé en experimentar la emoción del nacimiento, de la llegada de mi hijo, no me envolvió hasta que me lo pusieron encima y aún así fue demasiado tibia para lo que suele darse en estas ocasiones.&lt;br /&gt;  Esto me lleva a plantearme algo... ¿Activa el dolor parte del mecanismo que pone en marcha nuestra reacción maternal? Si ves y puedes seguir el proceso supongo que esta faceta queda de algún modo suplida por la información que se recibe a través de la vista. Es sabido que una cesárea retarda la subida de la leche, por ejemplo, a nivel hormonal está claro que el parto natural es el que desencadena las reacciones físicas necesarias. Pero... ¿y la parte emocional? ¿Es casualidad que el bebé no acabara de prenderse al pecho y que finalmente la lactancia fracasara? ¿ Pueden la falta de estímulo visual y de tacto dificultar el proceso natural que permite la adaptación a la nueva situación? Cómo me gustaría que algún entendido en la materia pudiera responderme.&lt;br /&gt;  Puedo ofrecerte la otra cara de la moneda. Cuatro años después nació mi segundo hijo. Además de que la anestesia epidural en ese tiempo mejoró considerablemente, en vistas de mi anterior experiencia, pedí que me administraran la dosis mínima para no sufrir demasiado, sin privarme de la conexión con mi propio cuerpo. El anestesista dio con el punto exacto.  Sentí el endurecimiento de mi vientre, toda la tensión de las contracciones, el alivio de cada relajación, mi interior abriéndose... el dolor de dar a luz... mi hijo naciendo... Sí, ese momento increíble cuando de pronto el dolor cesa y sientes que algo cálido se escurre entre tus piernas... Me emocioné, lloré, la avalancha de sensaciones y sentimientos me arrasó, fui una unidad con el recién nacido... y éste nada más ser colocado encima mío, buscó con su boquita mi pecho... ¡y no se desprendió de él durante más de un año!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-1179030482212530907?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/1179030482212530907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=1179030482212530907' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1179030482212530907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1179030482212530907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/parir-con-dolor.html' title='Parir con dolor'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-6916380561280742418</id><published>2008-06-16T18:54:00.000+02:00</published><updated>2008-06-16T18:55:02.137+02:00</updated><title type='text'>Mi perra guía</title><content type='html'>Antes de explicarte la historia de mi perra, quiero aclarar que yo tuve mala suerte y que no puedes ni debes tomar mi experiencia como ejemplo de algo que ocurra comúnmente.&lt;br /&gt;  Fui a buscarla a Rochester, en el estado de Detroit. Era el mes de febrero, y te aseguro que aquello era lo más semejante al polo norte. Dios, qué frío. Rochester es una ciudad pequeña, de amplias avenidas, no demasiado tráfico... y en invierno, nieve, mucha nieve, con sólo caminitos para transitar en las aceras.&lt;br /&gt;  Via era una Golden retriever más que bonita, color dorado, suave como un peluche y en exceso cariñosa. Era la niña de los ojos del instructor que me la entregó y creo que por ahí empezaron mis problemas. Él supongo que inconscientemente daba órdenes a la perra cuando ésta iba conmigo, no era preciso que fueran habladas sino que se trataba de simples gestos de mano que ella obedecía más que a mi voz.&lt;br /&gt;  Estuve tres semanas allí, interesantes semanas entre norteamericanos, entrenando: recorridos por la ciudad, paseos campo a través que más que paseos eran carreras por las inmensas ganas de correr de estos animales cuando todavía están en período de entrenamiento; circuitos con trampas que los instructores preparaban para ver la reacción del tándem ciego / guía; visitas a almacenes, viajes en metro por la capital... Todo muy bonito allí, todo muy programado y controlado.&lt;br /&gt;  Pero claro, llegas a España, zas, los perros empiezan a alucinar. Miles de porquerías en el suelo (son razas rastreras que todo quieren llevárselo a la boca), tráfico intenso, ruidos, muchos ruidos... y sobre todo, en mi caso, personas que constantemente la tocaban, acariciaban, le decían cosas, incluso la llamaban desde lejos (el precio de la belleza).&lt;br /&gt;  No fue una buena guía para mí, aunque la quise mucho. Se entretenía siempre con la gente que de algún modo llamaba su atención, quería coger todo lo que veía por el suelo... Yo no me sentía segura. Un día, cruzando un túnel bajo las vías del tren, éste nos pasó por encima con todo el estrépito que puedes imaginar. A partir de entonces todo fue de mal en peor. Cogió miedo de todos los ruidos, cualquier sonido la sobresaltaba de tal manera que a menudo era yo la que iba delante tirando de ella... figúrate el panorama. Tanto fue así, tan mala llegó a ser nuestra relación que finalmente no me quedó mas remedio que devolverla. Sólo yo sé lo que lloré, la quería mucho, habíamos estado dos años juntas.&lt;br /&gt;  Es muy prosaico lo que te estoy contando hoy. Y si lo hago así es porque quiero que seas consciente de que un perro guía no es un perro como los otros. Mientras está trabajando, forma parte del usuario al que acompaña. Si te cruzas con alguno, déjale trabajar, no le hables ni le toques, no le ofrezcas golosinas, no trates de tirar de su arnés, estarás perjudicando en gran medida su concentración y su capacidad de reacción.&lt;br /&gt;  Supongo que este tema puede generar muchas dudas y preguntas y sé que lo estoy tocando muy por encima. Si tenéis interés, hacédmelo saber y trataré de ampliarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-6916380561280742418?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/6916380561280742418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=6916380561280742418' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6916380561280742418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6916380561280742418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/mi-perra-gua.html' title='Mi perra guía'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-7298504622714699339</id><published>2008-06-13T13:59:00.000+02:00</published><updated>2008-06-13T14:00:46.937+02:00</updated><title type='text'>Viajar</title><content type='html'>A algunos videntes os sorprende o extraña que pueda gustarnos viajar. No hablo de desplazarnos, lógicamente, sino de conocer otros sitios, de hacer turismo. ¿Qué tiene de diferente para ti una ciudad de otra, sin no las ves?, es una pregunta habitual.&lt;br /&gt;  Ahora es cuando debes comenzar a cambiar el chip. Realmente tú cuando llegas a un nuevo lugar te empapas de todo cuanto percibes a través de la mirada. Normal, es tu vínculo con el exterior. En cambio a mí las sensaciones me alcanzan vía oído, olfato, tacto... y no digo gusto porque no me considero una gourmet y sólo como porque hay que alimentarse. No voy a teorizar, únicamente te explicaré experiencias que espero sean suficientemente esclarecedoras. Cierra los ojos e imagina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Un pueblecito de León... el olor espeso, penetrante pero no desagradable  de las cuadras con vacas, caballos y cerdos. Dios, la alfalfa recién segada deja unos rastrojos tiesos como púas que lastiman los pies y los tobillos si no vas con cuidado... Montar a pelo sobre el percherón me hace sentir bien, siento su mansa vitalidad y llega hasta mi nariz el aroma cálido de su piel. Es genial revolcarse sobre el grano de trigo recién trillado que se derrama como una cascada desde el remolque del tractor... ¡pero qué insidioso polvillo que se mete en todos los orificios! Hum, preferiría no escuchar el camión del lechero a estas horas de la mañana, con ese estrépito infernal de bidones... El intenso calor tiene sonido, suena a pesadez, a cigarras, a moscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fascinante pueblito próximo a Bruselas... El bosque huele a profundidad, notas la altura de los árboles porque el sonido queda apresado bajo sus frondosísimas copas, como si no tuviera por donde expandirse. Si callas, el silencio es un estallido de vida que rebulle en la hierba espesa y húmeda. Cruje alguna rama y una especie de bronco reclamo se eleva ceremonioso... y te das cuenta de que estás escuchando a un ciervo en libertad. La lluvia torrencial repentina te envuelve y además de quedar empapada sientes que has de fijar los pies descalzos en el suelo, en la tupida hierba, y en ese momento la comunión con la tierra te hace estremecer y su intenso olor te penetra e inunda como lo más vivo que has podido experimentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Manhattan te aprisiona y oprime contra el suelo. La sensación de que no hay espacio abierto encima de tu cabeza es al principio asfixiante. Ah sí, bueno, también asfixian el humo de los vehículos, el vapor que emana de las alcantarillas o rejillas del metro, la multitud en las calles. Manhattan huele a humanidad, a combustible quemado, huele a cebolla frita en las esquinas, a mil perfumes. Suena a cientos de idiomas, a sermón de predicador subido en un tonel, a rap a todo volumen, a metro chirriante y a ulular constante de sirenas. La ciudad hierve, está viva, es diferente a todo cuanto he visitado, se incrusta en los sentidos y hace que vibres, sudes, te agotes, temas, cantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Odio los museos, no porque sea ciega (a muchos invidentes les gustan), odio caminar y caminar mientras alguien me explica lo mejor que puede cuanto tengo delante, sin posibilidad de tocar nada las más de las veces porque siempre hay un vigilante que te riñe o una vitrina que lo impide. No me gusta visitar iglesias o catedrales, me aburro, todas huelen a incienso, a cera quemándose, todas las paredes y columnas son piedra, más o menos pulida, más o menos trabajada, pero piedra donde lo único que consigo es mancharme la manos de polvo. Me gusta caminar las calles, escuchar la gente, oler los espacios, percibir la esencia de los lugares. Ahora me he vuelto comodona y me da pereza viajar pero siempre he preferido el turismo urbano al rural, la ciudad me resulta más atrayente en cuanto a percepciones. Adoro la naturaleza, pero no para visitarla sino para descansar en ella, para desconectar, para pasear. También me parece importante la compañía en la que viajas, la persona que va contigo. Mmm, no es lo mismo tener a alguien que sabe transmitirte una puesta de sol, la grandiosidad de un edificio, la vestimenta estrafalaria de algún personaje callejero que a otro alguien que sólo te hace de guía físicamente hablando y que se pasa horas adosado a una cámara de vídeo filmando todo sin pronunciar palabra mientras tú te mueres de asco esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Es posible que la culminación de estas experiencias la consiguiera en algún lugar de Asia o de África, pero nunca he tenido ocasión de viajar tan lejos y puede que también llegase a saturarme hasta que me resultara una vivencia desagradable. Sí, porque una exageración de olores de todo tipo condensados en un solo ambiente puede anular mi capacidad de disfrutar. El ruido que pasa a ser estruendo me desconecta del entorno, hace que me sienta aislada. En contra de lo que pueda parecer, el sentido del oído más desarrollado no facilita captar y comprender muchas conversaciones cruzadas sino que hace que todas penetren a la vez en tu cerebro con inaudita intensidad y no te enteres de nada.&lt;br /&gt;  Todo tiene su contrapartida. Así como hueles lo agradable, te golpea intensamente lo desagradable. Así como escuchas gratos sonidos, te molestan otros que a casi nadie estorban. Tocar no siempre es placentero... “¡Mamá, mira (en una casa rural)), ven, mira que bonito!” toma tu mano y la acerca a su hallazgo maravilloso..., ¿será una flor? ¡Es una asquerosa babosa, aaaarg!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-7298504622714699339?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/7298504622714699339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=7298504622714699339' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7298504622714699339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7298504622714699339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/viajar.html' title='Viajar'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-1161179264838359083</id><published>2008-06-11T14:35:00.000+02:00</published><updated>2008-06-11T14:36:15.808+02:00</updated><title type='text'>Algunas reflexiones</title><content type='html'>Después de leer vuestros comentarios me ha parecido interesante haceros algunas reflexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Fénix, seguramente tienes razón, el desconocimiento por parte de muchos videntes acerca de la manera de desenvolverse de una persona ciega hacen necesario que seamos nosotros los que marquemos pautas. No creo que haya nadie capaz de afirmar que se hace por malicia. Sin embargo, eso sólo se puede hacer en cuanto se ha iniciado el contacto. Es difícil comenzarlo cuando no tienes la mirada para atraer la atención de quienes te rodean, cuando a veces no sabes ni quienes son los que están a tu alrededor o siquiera si hay alguien. Mira, he asistido a reuniones, por ejemplo, en las que no conocía a nadie (de la escuela de mis hijos, pongamos por caso). Reuniones activas en las que se formaban grupos en movimiento. Y yo estoy de pie en medio de ellos, tratando de hablarle a alguien para incorporarme a alguno de esos grupos, sin conseguir que nadie repare en mí, oyendo como se desplazan a mi lado como si yo no existiera. Muchos no saben que no veo, pero otros sí, y nadie te dirige una primera palabra que te ayude a vincularte con el resto. De nuevo esa sensación de ser invisible. Conozco a algún ciego capaz de llamar la atención a voces, tomando la delantera a saco, sin inhibiciones, pero no todos somos así.&lt;br /&gt;  Cuando se produce el primer contacto, entonces sí conviene marcar esas pautas que comentas, cómo podéis acompañarnos, indicarnos cosas, explicarnos otras que no podamos percibir. Es a partir de ese momento cuando se generan situaciones incluso cómicas como la que señalas de la luz en el baño. Y no pasa nada, la mayoría las tomamos a guasa y nos reímos con vosotros.&lt;br /&gt;  Hay algo que sucede a menudo y que no resulta tan cómico, dos cosas que ahora se me ocurren. El fenómeno “la ceguera implica sordera”. Veamos... voy a algún sitio acompañada de un vidente, o me cruzo con alguien en la calle que conoce a ese vidente y me conoce a mí, pero con quien no tengo relación. “¿Qué tal está?” “¿Quiere las hamburguesas de ternera o de cerdo?”, le preguntan al vidente en cuestión.  ¡Vaya! ¡Eh, estoy aquí! ¡Tengo oídos y puedo hablar! ¿Por qué un determinado número o tipo de personas no se dirigen directamente a mí? No lo sé pero créeme, es un fenómeno largamente extendido.&lt;br /&gt;  El segundo se llama “quedarse hablando con el aire”. Sí, estás conversando con alguien. De repente ese alguien decide ir al baño o a saludar a no sé quién. A menudo si hay un cierto grado de ruido no percibes que ha marchado y te quedas tan ricamente parloteando con la nada. Es muy desagradable. No cuesta nada decir, un momento, ahora vengo.&lt;br /&gt;  He vivido momentos francamente desesperantes cuando algún individuo se empeña en ignorar mi presencia como mujer, como madre. Recuerdo una vez en que tuve que hacerle una prueba a mi hijo de un año. Nos acompañaba la abuela y una vez allí el radiólogo se negó terminantemente a dejarme entrar a la sala porque decía que necesitaría la ayuda de quien estuviese con el bebé para indicarle no sé qué de una luz. Tuve que permanecer fuera escuchando los llantos del pequeño llamándome. El médico se quedó anonadado cuando al concluir recibió una andanada por parte de una madre que se sentía totalmente despreciada en su calidad de persona. Hubiese sido fácil contar con la ayuda de una enfermera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Heran, se me han desatado algunos demonios al leer tu comentario pero te agradezco la sinceridad porque pienso que muchas veces sucede tal como tú lo ves. El problema puede radicar justamente en que los hombres pensáis que una mujer ciega va a ser una carga. Más que egoísmo tal vez es machismo. ¿Pensáis que será una carga porque no podrá ocuparse de una casa que compartir, porque quizá habrá que andar acompañándola de acá para allá? Por supuesto no negaré que algunas no saben valerse y que otras a lo mejor no somos ardillas en las tareas domésticas o el cuidado de los hijos, o que nos cuesta ir solas a según qué sitios. Pero... mmm... créeme tú también, podemos llevar una casa, trabajar, ganar dinero, viajar, cuidarte si estás enfermito, criar hijos, pelearnos con los vecinos, ir a votar, organizar una fiesta, ir al cine contigo... ¡si hasta hacemos el amor como cualquiera! Te lo digo riéndome, un gran abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Fingiro, tu punto de vista es muy revelador, nunca me lo había planteado aunque sí conozco bien otra vertiente del asunto, cuando un niño llora porque otro de la clase se ha burlado de su madre ciega. Ese niño seguro que se siente como este muchacho que tú indicas, que intuye que si saliera con una invidente sería diana de todos los sarcasmos. Me alienta que apuntes que esa fase se supera. Y no te preocupes por la extensión de tu comentario, ha sido muy interesante leerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Gracias a todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-1161179264838359083?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/1161179264838359083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=1161179264838359083' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1161179264838359083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/1161179264838359083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/algunas-reflexiones.html' title='Algunas reflexiones'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-3732902667420378630</id><published>2008-06-10T18:23:00.000+02:00</published><updated>2008-06-10T18:24:08.174+02:00</updated><title type='text'>Otras realidades</title><content type='html'>Tenía sólo 19 años cuando me ofrecieron mi primer trabajo, una sustitución de la plaza de instructora braille, es decir, enseñar a leer y escribir en este sistema, en este caso, a adultos. Los niños aprendían en la escuela de ciegos pero aquellos que perdían la vista con más de 18 años acudían a otro tipo de clases específicas para ellos.&lt;br /&gt;  Yo había conocido y me había relacionado con compañeros de mi edad en el colegio de la ONCE pero, después de eso, mi contacto con personas ciegas se había reducido a los amigos que conservaba del paso por esos tres años de EGB. Sin embargo, a raíz de mi trabajo se abrió ante mí un mundo que desconocía por completo y que amplió mis fronteras con experiencias realmente enriquecedoras.&lt;br /&gt;  No eran muchos los alumnos jóvenes que tenía. Éstos habían sufrido algún tipo de accidente o estaban aquejados de alguna enfermedad degenerativa en los ojos. En su mayoría se trataba de personas de más de 60 años que habían quedado ciegas generalmente a causa de diabetes. Otros llevaban años sin ver pero no se habían puesto en manos de rehabilitadores de la ONCE hasta hacía muy poco.&lt;br /&gt;  Llegaban a mí temerosos, con una total inseguridad en sus posibilidades, incrédulos acerca de su capacidad para aprender a leer con las manos. Eran seres que habían perdido esperanza, que se sentían indefensos, llenos de frustración. Por supuesto existían excepciones pero me permito generalizar porque se trataba de la actitud común en ellos. A los dos días ya había comprendido que mi cometido no se iba a basar sólo en enseñarles sino que principalmente debería procurar insuflarles un hálito de alegría y confianza en sí mismos. De entrada, encontrarse con una maestra tan joven parecía gustar a todos. Muchos expresaban en voz alta que si yo era capaz de desempeñarme tan bien quizá también pudieran ellos. Empezábamos las clases explicándonos cómo nos había ido el día anterior. Les daba así la oportunidad de desahogar sus preocupaciones y desalientos. Luego procedía a leerles algún relato breve, algún artículo de cualquier revista de contenido interesante. Esto despertaba en casi todos las ganas de poder hacerlo por sí mismos.&lt;br /&gt;  Conseguido un cierto ambiente de optimismo, me dedicaba a enseñar el alfabeto valiéndome de tablas de madera con agujeritos donde insertar unas piezas de plástico con cabeza redonda que iban conformando los puntos de las letras. Costaba, pero prácticamente todos acababan memorizándolas y reconociéndolas. Otra cosa muy diferente era pasar a la lectura en el papel. Los diabéticos normalmente acaban perdiendo parte de su tacto y como intuirás, leer braille con poco tacto es una tarea muy complicada, a veces casi imposible. Qué difícil resultaba para mí hacerles comprender sin traumatismos que probablemente nunca podrían leer con fluidez. Era un auténtico ejercicio de equilibrio para que no se desmoralizaran. No recuerdo ningún caso en que no lo consiguiera lo cual me llenó siempre de una gran satisfacción, no por mí, sino por ellos. Seguramente muchos ya han muerto pero algunos todavía me llaman para felicitarme las navidades. Estoy convencida de que si mis jefes se hubieran enterado de que en las clases no siempre era braille lo que se hacía, habrían puesto el grito en algún cielo. No me importaba. El bienestar que sentían mis alumnos durante su hora de clase para mí no tenía precio y nada me hubiese hecho cambiar de procedimiento ni actitud.&lt;br /&gt;  El abuelo músico de 80 años  cuyo objetivo era poder volver a leer partituras pero que jamás lo consiguió... Me lo llevaba al terminar el turno al aula de música y me sentaba a su lado en la banqueta del piano para escuchar cómo tocaba sin esa partitura añorada... y él era feliz.&lt;br /&gt;  El tieso empresario de 70 y tantos para quien no poder leer ni escribir por sus medios era un descrédito... Junto a él en la mesa, dejaba que me leyera cualquier cosa para lo cual empleaba minutos interminables, infinitos... Era enloquecedor, sinceramente, pero cuando al cabo de un milenio acababa de leer su párrafo del día, habida cuenta de que yo le había estado escuchando, él exultaba de alegría.&lt;br /&gt;  La abuela de 60 que tras grandes esfuerzos consiguió aprender y su dicha fue total cuando se marchó con un cuento bajo el brazo para leer a su nieto...&lt;br /&gt;  La muchacha sordo-ciega (sí, figúratelo) que nunca se desempeñó muy bien pero que se alegró como con un gran logro cuando terminó su primera cartilla de lectura...&lt;br /&gt;  El joven químico que se había quemado los ojos y que acabó redirigiendo su rabia contra el mundo mundial hacia el reto de leer tan rápido como el que más y escribir más palabras que nadie por minuto...&lt;br /&gt;  Y tantos y tantos ejemplos que podría mencionarte. Lo mejor de todo es que ellos aprendieron algo, pero en cambio yo aprendí muchísimo. Aprendí otras realidades en la ceguera. Aprendí la verdad del tan manido dicho de que nunca es tarde... aprendí el lenguaje de los signos para poder comunicarme con mi alumna sordo-ciega. Aprendí paciencia y entereza, a decir lo que tanto temían oír ofreciendo vías de escape para que no se sumieran en la desesperanza. Y aprendí sobre todo que un poco de cariño suple a menudo cualquier ímprobo esfuerzo por conseguir que los demás se vuelvan receptivos.&lt;br /&gt;  Lo malo es que muchos aprendizajes no perduran en nosotros y el tiempo y las vivencias me han hecho perder parte de lo que atesoré en aquellos meses. De todos modos, gracias a cada uno de mis alumnos por ser a su vez mis maestros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-3732902667420378630?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/3732902667420378630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=3732902667420378630' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/3732902667420378630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/3732902667420378630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/otras-realidades.html' title='Otras realidades'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-8275720237357516651</id><published>2008-06-09T14:27:00.000+02:00</published><updated>2008-06-09T14:28:22.860+02:00</updated><title type='text'>Adolescencia</title><content type='html'>No es sencillo abordar este tema. Como a cualquier niña, me llegó el momento de convertirme en mujer. Muchas adolescentes detestan ese cambio en sus vidas, o lo niegan sistemáticamente, o lo aceptan sin más.&lt;br /&gt;  Mi reacción no se aproximó a ninguna de esas tres. Yo pasaba la semana fuera de casa puesto que el colegio de la ONCE se hallaba lejos de donde vivíamos. En aquel entonces no tenía residencia de alumnos así que repartía mis días entre la casa de unos y otros abuelos, de una mujer que cuidaba de mí o de la de una amiga cuyos padres se avinieron a alojarme. Quiero destacar con ello que veía a mi madre los fines de semana y por tanto, aunque yo llevaba esa situación alegremente, no pude contar con su apoyo en este crudo tema.&lt;br /&gt;  Cuando tuve mi primera regla lloré, lloré sin descanso durante mucho rato. Y no fue porque no quisiera crecer, porque no quisiera ser mujer. Fue simplemente porque me aterraba la idea de no darme cuenta del preciso momento en que cada mes comenzase a sangrar y me manchase todita. Así de prosaico. Realmente fue una sensación de impotencia y vulnerabilidad como no había sentido desde que perdiera la vista. Pasé unos meses obsesionada con ello hasta que poco a poco aprendí a reconocer los síntomas y a anticiparme.&lt;br /&gt;  Podría dejarlo aquí pero hablar de este punto me induce a ofrecerte otras reflexiones.&lt;br /&gt;  La adolescencia no es una época demasiado fácil para nadie. Yo la atravesé con cierta serenidad, sin estallidos de rebeldía, sin grandes interrogantes. El instituto era una molestia que había que aceptar y sacar adelante. Ocupaba mucho tiempo escribiendo cartas a amigos conocidos y otros cuyas direcciones sacaba de revistas para ciegos o de programas de radio. Leía con voracidad todo cuanto caía en mis manos (nunca mejor dicho). Me deleitaba escribiendo mis propias novelas y relatos o escuchando música.&lt;br /&gt;  Pero también existían esos momentos en los que había que salir con los amigos. Conseguí tener algún grupito de chicos y chicas videntes con los que compartía tardes de sábados o domingos. Sus actividades no me complacían demasiado pero quería amoldarme, quería participar de ellas, quería sentirme una más.  Sin embargo (ignoro cuando tuve conciencia de ello) comencé a comprender que realmente no era una más.  Empecé a darme cuenta de que no tenía referencias, ¿cómo era yo con relación al resto de las chicas? ¿Era guapa o fea? ¿Vestía como ellas? ¿Tenía más o menos pecho que ellas, o menos cintura, o el color de pelo bonito? La opinión de mi madre no me servía, las madres acostumbran a minimizar defectos y a pensar que sus hijos son los mejores y más guapos. Esta incertidumbre se convirtió en una corriente lenta pero insistente que fue socavando mi autoestima.&lt;br /&gt;  Por si fuera poco, todos mis enamoramientos naufragaban. Ningún chico de los que llegaron a gustarme mostró el mínimo interés en mí lo cual acrecentó mi inseguridad y mi convicción de que yo era insignificante. Y no sólo insignificante sino invisible. Incluso en alguna ocasión pensé que sólo era un bulto, que me aceptaban en el grupo por fuerza, no digo por compasión ni mucho menos, sino por obligación. Cuidado, no estoy culpabilizando a los videntes, para nada. Es posible que la culpa fuera mía por no saber activar habilidades que me hubiesen ayudado a superar todo eso.&lt;br /&gt;  Estoy segura de que hoy en día las muchachas ciegas se desenvuelven mucho mejor en este sentido. La integración sistemática, una mayor conciencia social de la ceguera, los recursos más avanzados. Todo ello debe facilitarles la vida y cuidar de sus autoestimas.&lt;br /&gt;  Sin embargo me pregunto, ¿por qué sigue habiendo muchas más parejas en las que el miembro invidente es el chico? ¿Por qué las mujeres lo tenemos más difícil a la hora de que nos acepte un hombre vidente? Me gustaría que opinases sobre ello. ¿Son los varones más temerosos a la hora de iniciar este tipo de contacto? ¿Tienen las chicas menos prejuicios e inhibiciones? Ahí queda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-8275720237357516651?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/8275720237357516651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=8275720237357516651' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/8275720237357516651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/8275720237357516651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/adolescencia.html' title='Adolescencia'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-7674594650636405577</id><published>2008-06-06T14:48:00.001+02:00</published><updated>2008-06-06T14:48:40.202+02:00</updated><title type='text'>En el instituto</title><content type='html'>Después de realizar los tres últimos cursos de EGB. en la escuela de la ONCE, llegó el momento de reincorporarme a la enseñanza entre videntes. Actualmente, la integración de alumnos ciegos o deficientes visuales en escuelas e institutos “normales” (hago especial hincapié en las comillas) es una práctica totalmente habitual y extendida. Pero no era así a principios de los años 80. cierto es que se tendía a ello, sin embargo, todavía se carecía de recursos y habilidades para que todo resultara fluido y natural.&lt;br /&gt;  Así que comencé primero de BUP con más miedo que otra cosa, sin saber cómo me iba a enfrentar al nuevo reto. El cambio a la secundaria suele ser algo que atemoriza al común de los niños y en mi caso la sensación se acrecentaba considerablemente. Conocía a algunos de los que iban a ser mis compañeros por haber asistido a unas colonias de verano con ellos pero eso, aunque ayudaba un poco, no me bastaba para sentirme segura. Por consiguiente, mis primeros pasos en aquel mundo ruidoso y diferente fueron duros.&lt;br /&gt;  La disposición inicial de las mesas en el aula, en filas de a uno, me hicieron sentir tremendamente sola y vulnerable. Cuando saqué mi pauta y mi punzón y me puse a tomar apuntes, el rubor asolaba mis mejillas. Dios, en el silencio del aula, roto sólo por las explicaciones del profesor, aquello sonaba como una estampida de búfalos. Me quedé paralizada, incapaz de proseguir. Y aún peor fue cuando la profesora de matemáticas puso un ejercicio en la pizarra, cogió la lista y pronunció mi nombre. Quise que la tierra me tragara. Con algo que debía ser mi voz pero que no sé de dónde surgió le dije que yo no podía salir a escribir al encerado. Fui consciente de montones de pares de ojos fijos en mí y me costó contener las lágrimas.&lt;br /&gt;  Esta escena no fue la única. Muchos profesores a lo largo de 4 años no fueron convenientemente informados de mi ceguera y cometieron deslices conmigo que, aunque poco a poco dejaron de importarme tanto, siempre me escocieron. Siempre hubo quien me hizo sentir como un bicho raro. Algunos alumnos jamás me dirigieron la palabra y otros lo hicieron porque no tuvieron más remedio. Sé que en muchas ocasiones, las personas videntes no saben cómo relacionarse con nosotros, temen molestarnos o herirnos; pero también existe otro tipo de espécimen que simplemente pasa de esforzarse. Desde luego, conté con la ayuda y la amistad de otros y sin ellos el bachillerato hubiese sido algo difícil de superar y muy duro de roer.&lt;br /&gt;  Se dieron varios fenómenos curiosos que paso a relatarte. Casi la totalidad de mis exámenes la hacía de forma oral y generalmente minutos antes que el grueso de la clase. Mi prodigiosa memoria desarrollada a fin de sustituir las imágenes que tanto me habían ayudado cuando veía a la hora de estudiar, hizo de mí una alumna bastante brillante. Aprobaba todo con facilidad y sé que apenas nadie me tachaba de empollona. Tenías que ver cómo muchos remolineaban a mi alrededor tras terminar los orales, tratando de averiguar las preguntas a fin de correr a repasarlas. No sé si los profesores tuvieron conciencia alguna vez de la jugarreta que me gastaban con eso. Yo me veía cruelmente dividida entre la lealtad hacia ellos y la necesidad de ganarme algún hueco entre mis compañeros, aunque fuera a fuerza de soplarles las preguntas de los exámenes. Nunca lo hice... y créeme, no te deseo esa sensación de estar traicionando a alguien.&lt;br /&gt;  Otro fenómeno era el de la discriminación positiva. Sinceramente he de decirte que en esos días no me importaba pero cuando lo pienso ahora comprendo que no me hacían ningún bien. Nadie puso objeciones a mi exención de la clase de educación física, cuando bien cierto es que con un poco de ayuda podía haberla realizado igual que los demás. Tuve un profesor de geografía que se olvidaba de examinarme, yo para él prácticamente no existía, y me aprobaba. Una extraña especie de profesora de matemáticas me examinaba también oralmente pero yo sólo esbozaba a medias las respuestas y ella no exigía resultados así que me las ingenié para decir mucho y no decir nada, aunque no tuviera idea de lo que se me planteaba porque siempre fui una nulidad en la materia. O algunos libros que me permitieron no leer porque no estaban en braille...&lt;br /&gt;  Luego estaba el otro tipo de profesor, el  que me ensalzaba ante los demás como si fuera yo una heroína lo cual me resultaba tremendamente bochornoso. Y aquel que justamente por ser ciega no me pasaba ni una y exigía de mí más que al resto. El que siempre olvidaba decir en voz alta lo que iba escribiendo en la pizarra y el que preguntaba constantemente si había tenido tiempo de anotar sus palabras. El que tenía que superar una insidiosa timidez para dirigirse a mí y el que me trataba como si pudiera ver, como una más.&lt;br /&gt;  Y bueno, caray, al fin y al cabo sí era una alumna más y no voy a sonrojarme al contarte que en alguna ocasión me aproveché de mis circunstancias. Algunos exámenes de literatura eran temáticos: “El romanticismo”, por ejemplo, lo cual significaba que lo único que había que hacer era desarrollar el tema. En un par de ocasiones lo llevé ya escrito de casa, guardado en mi carpetita de hojas en blanco. Durante la hora que nos daban de tiempo me limitaba a escribir cualquier cosa y luego sólo tenía que realizar el cambiazo. Em, no me enorgullezco de ello pero, ¿quién no ha copiado del vecino o de alguna chuleta? Pues yo también lo hice... sólo que después tenía remordimientos.&lt;br /&gt;  En definitiva, guardo de esa época un recuerdo agridulce, aprobé todo sin mayores problemas pero no disfruté, el esfuerzo fue siempre demasiado desproporcionado con relación a los momentos positivos.  Todavía hoy tengo sueños en los que sigo estudiando COU a pesar de ser consciente en ese mismo acto de soñar que ya he estudiado y aprobado ese curso; y es un sueño desagradable. Y lo que también tengo de aquella época es una amiga, sólo una.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-7674594650636405577?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/7674594650636405577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=7674594650636405577' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7674594650636405577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7674594650636405577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/en-el-instituto.html' title='En el instituto'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-6887552797105302062</id><published>2008-06-05T14:35:00.000+02:00</published><updated>2008-06-05T14:36:20.111+02:00</updated><title type='text'>Querido y odiado bastón blanco</title><content type='html'>Mi relación con el bastón blanco se ha visto salpicada de altibajos, como cualquier relación.&lt;br /&gt;  Cuando pusieron uno en mis manos por primera vez, contaba 14 años. No dejaba de ser un artilugio incómodo, rígido y bastante pesado (fue más tarde cuando comenzaron a comercializarse los bastones plegables y livianos de fibra de vidrio). Enseñar a utilizarlo es algo que corre a cargo de profesionales en orientación y movilidad y allá que nos pusimos a la tarea.&lt;br /&gt;  Era verano, hacía un calor de miedo en la ciudad pero yo me sentía eufórica. Aprender a moverme sin andar cogida del brazo de alguien constituía todo un reto y la sensación de libertad y autonomía resultaba extasiante. Mmm... además, el profesor que me daba las clases era un chico joven muy atractivo del cual quedé convenientemente encandilada haciendo honor a los requerimientos de la adolescencia.&lt;br /&gt;  Fueron unas semanas intensas en las que fue preciso empaparme de numerosas técnicas, estrategias, habilidades y conocimientos que exigían una elevada dosis de concentración y paciencia. Mi mente bullía y un Pepito Grillo susurraba constantemente al oído de  mis sistemas de alerta:&lt;br /&gt;  Escucha bien el tráfico, no cruces hasta que no oigas rodar los coches que van por la perpendicular. ¡Cuidado con los bordillos rebajados!, a ver si vas a encontrarte de repente en medio de la calzada sin advertirlo. Circula bien por tu derecha y no confíes en que los transeúntes te vean, es más posible que tú les esquives al escucharlos porque la mayoría de ellos irán sumergidos en sus pensamientos y te arrollarán. Atención a los andamios mal protegidos (hum, todos) pues el bastón pasará por debajo alegremente y tu despejada y juvenil frente será la que se empotre por arriba contra los hierros. La forma más segura de no caerte a las vías de tren o metro es deslizar el bastón por el borde exterior y caminar en paralelo al agujero... ays, si es que los aterrorizados usuarios que te ve no se alarman tanto pensando que vas a dar con tus huesos abajo que tironeen de ti hasta lograr adosarte a la pared más lejana. A la hora de atravesar un espacio abierto, una plaza, unos jardines, busca referencias como bancos, parterres de hierbas y trata de ubicarte con los sonidos de tu entorno, no sea que acabes paseando felizmente entre palomas totalmente desorientada. Si te pierdes, pregunta, como todo hijo de vecino aunque... esto... “sí, gira por allí, cruza allá y sigue por esa calle”, así, con la mejor buena intención de un ciudadano, señalando direcciones con un dedo como que no ayuda demasiado. Deja el bastón relajado delante de ti en vertical en el momento de bajar escaleras, así detectarás cuando llegas al final... ¡y no cuentes los peldaños!, o verás qué fácil es descontarse y bajar rodando. Si oyes niños, aminora el paso, suelen plantarse delante a mirar como llegas y es fácil envestirlos... Y no te sientas demasiado culpable cuando alguien que si ve pero no mira por donde va acaba con tu bastón entre sus piernas y cayendo estrepitosamente, provocando gran confusión y doblándolo de tal modo que resulta complicado llegar en condiciones a destino si no llevas uno de recambio. ¡Uf!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Obras, agujeros, motos aparcadas en las aceras, coches estacionados en los pasos de cebra, contenedores, farolas, cartelería de restaurantes y bares, mesas y sillas, ¡una caja de fresas maduras en mitad de la acera donde meter los pies y hacer batido refrescante!, toldos a la altura de frente y nariz donde golpearse, ruidos de martillos hidráulicos que desorientan (o caceroladas contra la guerra de Irak que impiden escuchar el tráfico y te incapacitan para cruzar con seguridad una calle)...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nooo, no es una película de terror, es sólo la realidad. Generalmente llegas sana y salva a casa, aunque a veces tengas la sensación de haber participado en una carrera de obstáculos. Siempre hay personas amables que te indican correctamente, que te ayudan a cruzar, que te acompañan hasta el portal de esa tienda que se te resiste. Pero también es igual de cierto que la falta de civismo de unos pocos dificulta la movilidad de muchos y, a pesar de que se han hecho campañas de concienciación y sensibilización desde diferentes ámbitos, no hemos mejorado demasiado. Y eso ha causado que a menudo viertas lágrimas de impotencia cuando te haces realmente daño por culpa de los malos hábitos de los demás.&lt;br /&gt;  Tal como dije al principio, mi relación con el bastón ha pasado por varios estadios. La euforia de los primeros meses se vio empañada por los miedos y prevenciones de mis padres (supongo que justificados) que me hicieron abandonar poco a poco la valentía de los inicios. Después llegó la temida timidez al comenzar en el instituto, la vergüenza de llevar bastón... y lo arrinconé por completo, dejándome acompañar por mis compañeros de clase. Es duro sentirse paquete y no ser capaz de plantar cara a la situación pero es lo que se dio durante años y ahí queda, anotado en mi lista negativa.&lt;br /&gt;  No me reconcilié con él hasta bastante después, cuando por cuestiones de trabajo tuve que desplazarme diariamente a Barcelona, utilizando para ello tren, metro y siendo preciso atravesar varias manzanas hasta llegar a mi destino. Luego volví a guardarlo en un cajón relegado por mi perra guía (esa será otra historia) y finalmente volvió a mí, con menos bríos, útil pero no amado, siempre presente pero sin grandes aprecios. Así y todo, tengo que agradecerle que haya hecho de mí, en épocas de mi vida, una persona independiente y capaz de movilizarse, con más o menos soltura, como cualquiera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-6887552797105302062?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/6887552797105302062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=6887552797105302062' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6887552797105302062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6887552797105302062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/querido-y-odiado-bastn-blanco.html' title='Querido y odiado bastón blanco'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-7018445199583349936</id><published>2008-06-04T14:32:00.000+02:00</published><updated>2008-06-04T14:33:24.398+02:00</updated><title type='text'>Jugar... hum</title><content type='html'>Mis hábitos de juego no cambiaron en casa; jugar en casa era sencillo, muñecas, Tente, modelar con plastelina, todo tipo de juegos simbólicos... Sin embargo tuve que tomar en cuenta algunas consideraciones.&lt;br /&gt;  Antes de quedarme ciega prácticamente había dejado de jugar con los demás niños. La fragilidad de mis retinas desde los 7 años me obligaba a guardar muchas precauciones: no correr, no saltar, no darme golpes, todo lo cual imposibilitaba los juegos alocados propios de la edad. Incluso me estaba negado salir al patio a las horas de los recreos.&lt;br /&gt;  Pero, oh, liberación, la ceguera trajo consigo la libertad de poder comportarme como cualquier otro niño, por fin podía desmelenarme, ya no había peligro. Mmm... al menos aparentemente. Poco consciente todavía de mis limitaciones y de los recursos para minimizarlas, un buen día eché a correr en el jardín del colegio. Como todo jardín que se precie, tenía sus magníficos ejemplares de árboles y bueno... hubo uno en particular que tuvo la osadía de ponérseme delante. No sentí dolor, sólo sorpresa al verme sentada en el suelo y notar algo viscoso deslizándose por mi cara. Me había partido una ceja.&lt;br /&gt;  Estaba claro, tenía que aprender a jugar. Veamos, reconocimiento del terreno, ubicación de obstáculos varios que pudieran venírseme encima, detección anticipada de sujetos móviles a dos piernas pululando a mi alrededor... Otros niños en la escuela correteaban de acá para allá y tardé un poco en comprender que existían determinados grados de ceguera, algunos veían un poco, o distinguían luces y sombras que les permitían esquivar a otros compañeros... o a los pinos. Bueno, no era problema. Yo podía elegir dónde y a qué quería jugar y esa era mi baza. No era preciso correr, podía explorar el inmenso jardín (toda una aventura), colgarme de la media luna de hierro, inventar historias en las que convertirme en no sé qué personaje de alguna serie de televisión.&lt;br /&gt;  También en la urbanización donde vivíamos había niños con los que jugar, vecinos que venían a casa y para los que yo era una más. Em, bueno, era una más si lograba liderar los juegos. Si era yo la jefe de policía y ellos los ayudantes que debían ir detrás de mí, era una más. Si era yo la niña valiente que se enfrentaba a un enemigo alienígena y les dirigía en la batalla, era una más. Si era yo la guía en una exploración por la selva, era una más. ¿Mandona? No, se trataba sólo de ocupar una posición que no me hiciera sentir diferente y normalmente lo conseguía. Si alguno de ellos tomaba la iniciativa resultaba frecuente que echaran a correr sin acordarse de mí y entonces me sentía torpe y desplazada. Esa situación en aquella época no me causaba amargura sino incomodidad, fastidio y contrariedad.&lt;br /&gt;  Es curioso como con el tiempo, nosotros mismos vamos erigiendo muros en los cuales a menudo nos lamentamos. A fuerza de coscorrones vitales, frustraciones, desengaños y miedos, nuestros esquemas de comportamiento se van modificando. A los 11 años era capaz de acudir a casa de otro niño cruzando una calle, siguiendo las vallas de las casas o atravesando un solar lleno de hierbajos y agujeros, todo ello sin bastón. O de montar en bici. Ahora no lo haría, pero no porque sea adulta sino porque he ido acumulando convencionalismos, reparos, complejos y miedos que entonces todavía no me afectaban, bien por inconsciencia o bien porque todavía quedaba en mí mucho de niña vidente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-7018445199583349936?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/7018445199583349936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=7018445199583349936' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7018445199583349936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/7018445199583349936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/jugar-hum.html' title='Jugar... hum'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-3404574021423146793</id><published>2008-06-03T14:29:00.000+02:00</published><updated>2008-06-03T14:31:01.207+02:00</updated><title type='text'>Vuelta al cole</title><content type='html'>Tuve todo un verano para tratar de acostumbrarme a la nueva situación.&lt;br /&gt;  Rescatamos un alfabeto braille del fondo de algún cajón y comencé a aprender las letras de forma autodidacta... Eran sólo eso, letras, combinaciones de 6 puntos que intentaba memorizar. Dibujitos bajo mis yemas. Pero un buen día, ¡clic! Se hizo la luz. Mis dedos se posaron sobre una palabra al pie de aquella página de papel grueso y el nombre de la ciudad de Barcelona tomó forma. ¿Sabía leer en braille! Fue fascinante, había logrado hacerme con aquel galimatías de puntos y a partir de entonces, con la ayuda de un director de agencia de la ONCE me perfeccioné en la lectura y la escritura.&lt;br /&gt;  Ah, no, no, fácil no era, qué lío tan grande era eso de pensar las letras al revés y escribir de derecha a izquierda. Sí, claro, el punzón agujerea el papel y el relieve queda del otro lado, así que hay que invertirlo todo para que al darle la vuelta a la hoja pueda leerse. Y ese sonidito característico de pajarito carpintero que en tantos embrollos me metió años más tarde en el instituto cuando los profesores se quedaban escuchando y preguntaban quién era el gracioso que se dedicaba a dar golpecitos. Esto los chavales de hoy en día no lo viven, pertrechados con sus aparatos electrónico-informáticos que tanto han facilitado sus estudios.&lt;br /&gt;  Bueno pues nada, que había que volver al cole y créeme, hay una gran diferencia entre un colegio público de los años 70 y uno especial de la ONCE, ubicado en un viejo chalet y con tantos alumnos en total como los que pudiera haber en una de las clases a las que siempre había asistido.&lt;br /&gt;  Y comenzó la peripecia... siempre fui buena estudiante, ehr, bueno, en honor a la verdad, siempre fui una estudiante que nunca estudió, me bastaba escuchar en clase y ver las ilustraciones de los libros de texto para archivarlo todo. Y... de repente, Dios mío, ¿qué es esto? Libro de ciencias sociales, 11 volúmenes... Libro de matemáticas, 6 volúmenes... ¡Un armario metálico lleno de volúmenes, una estantería completa por alumno! ¿esto no son libros, son tochos, auténticos tochos! ¡Enormes, y cómo pesan! Páginas y más páginas de millones de puntos...&lt;br /&gt;  Imagínate: Examen de ciencias naturales, te vas a casa jorobada por el peso de tres volúmenes, metidos en una bolsa (mejor sería un carro de la compra) y sabes que pasarás horas rozando puntos y mas puntos hasta que se te irriten las yemas de los dedos... Uf, horror. Consecuencia: a la mitad del primer volumen desistes. Nunca has tenido que esforzarte así para estudiar, un libro sobre las rodillas, las manos y los hombros agarrotados por forzar la postura a la que no estás acostumbrada. Y lógico, suspendes.&lt;br /&gt;  Nunca había cateado tantos exámenes, fue mi récord particular durante un semestre. ¡Qué frustrante!&lt;br /&gt;  Pero al final, como en casi todo, me habitué. Era un poco pronto para saber que aquellos puntos que tanto me habían fastidiado en el estudio abrirían para mí a no tardar el fascinante mundo de la lectura. Pronto adoraría aquellos pesados volúmenes que iban a acompañarme durante tantos años por el apasionante camino de la literatura. En breve sería yo la que poseería una larguísima estantería con decenas de volúmenes braille.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-3404574021423146793?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/3404574021423146793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=3404574021423146793' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/3404574021423146793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/3404574021423146793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/vuelta-al-cole.html' title='Vuelta al cole'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-8842559861981936578</id><published>2008-06-02T14:06:00.000+02:00</published><updated>2008-06-02T14:07:18.617+02:00</updated><title type='text'>Una forma diferente nada más</title><content type='html'>No puedo ser romántica al recordar mis últimas imágenes, nada de una bella puesta de sol, o una delicada flor, o el rostro de mi madre. Ja, créete lo que voy a decirte. En aquel día previo a la operación definitiva, salió publicada en la revista Interbviw la fotografía de no sé qué jugador de fútbol de la liga española que al dar un salto se vio desprovisto de sus pantalones, o bien se le rompieron, no recuerdo, dejando sus partes al descubierto. Mi madre me lo explicó y yo insistí en destaparme el ojo y verla. El desprendimiento de retina apenas me permitía distinguir más que un borrón pero así y todo no puedo negar que fue lo último que vi, porque las luces del quirófano no cuentan.&lt;br /&gt;  Al día siguiente, tras la operación, aun con los dichosos parches asépticamente colocados, supe que estaba ciega, no había luz más allá. Y empezó un mundo de sonidos, olores y texturas que hasta entonces me había pasado desapercibido.&lt;br /&gt;  Mis padres, familiares y amigos que iban a visitarme, las enfermeras y auxiliares, los médicos, pasaron a convertirse en voces y olores de colonia, de sudor, de champú. Las sábanas ya no eran blancas sino de rasposo algodón. Los peluches de regalo eran de repente más suaves. Las radionovelas de la SER que me entretenían aunque apenas comprendía, se transformaron en imágenes en mi cabeza y comencé a verlas como si se tratara de la televisión. Oh, y esos libros que mi padre empezó a leerme por primera vez resultaron ser no sólo relatos de aventuras, sino maravillosas películas que desfilaban por mi mente con increíble claridad.&lt;br /&gt;  Cuando me dieron el alta y pude levantarme de la cama después de largas semanas postrada, mi madre estaba a mi lado. “Mamá, ¿por qué estás sentada?”, le pregunté. Dios, y no era que estuviera sentada sino que yo había crecido unos cuantos centímetros.&lt;br /&gt;  Fue aquel insignificante detalle el que me hizo comprender que todo había cambiado, que las perspectivas desde las que debía relacionarme con mi entorno no serían las mismas. Iba a tener que utilizar mis manos para ver, y mis oídos. Y no me parecía que fuera a ser sencillo. Había escuchado historias sobre ciegos que parecían poco menos que superhéroes. Había visto películas en las que el protagonista invidente desplegaba habilidades ingeniosas para salir airoso de cualquier situación. En ese momento dejé de creer en todo eso. No surgió un radar de mi cabeza, no había sexto sentido que me guiara. Iba a tener que currármelo, sí, y mucho.&lt;br /&gt;  Y sigo currándomelo después de 30 años...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-8842559861981936578?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/8842559861981936578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=8842559861981936578' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/8842559861981936578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/8842559861981936578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/una-forma-diferente-nada-ms.html' title='Una forma diferente nada más'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790570310419862822.post-6406902652836052044</id><published>2008-06-01T22:21:00.000+02:00</published><updated>2008-06-01T22:23:08.502+02:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>Bueno, cuando a la edad de 11 años te ingresan en un hospital y un médico amable pero transtornado trata de explicarte que te operarán pero seguramente al salir del quirófano ya no podrás ver, supongo que son muchas las cosas que pasan por tu cabeza, o deberían ser muchas.&lt;br /&gt;  Lo único que recuerdo es la angustia de ver a mi padre llorar sobre mi pecho. Y yo no lloré porque no quería añadir más dolor a su dolor. Esa fue mi entrada en el mundo de la ceguera: hacer de tripas corazón y no causar más aflicción de la que mi familia debería soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Lo que quiero compartir aquí contigo es esa trayectoria de 30 años, llanamente, sin tópicos. Quiero que puedas comprender qué significa ser ciega, Sí, puedes decir ciega, no molesta, al menos a mí. A través de tantas cosas vividas, pretendo hacerte llegar un modo de vivir que no es diferente del tuyo, simplemente se vale de mecanismos distintos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Si llegas a leerme, no vaciles en plantear cualquier comentario, duda o sugerencia que se te ocurran. No deseo aleccionarte, bien sé que hay personas ciegas que se desenvuelven mejor que yo, o que han superado retos y metas que yo no he logrado vencer y que posiblemente escribirían otro tipo de cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Espero que pases momentos gratos leyéndome, que sonrías, reflexiones, te cuestiones realidades, te emociones... y si de paso aprendes algo, ¡chin, chin!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790570310419862822-6406902652836052044?l=nohaysextosentido.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/feeds/6406902652836052044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790570310419862822&amp;postID=6406902652836052044' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6406902652836052044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790570310419862822/posts/default/6406902652836052044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nohaysextosentido.blogspot.com/2008/06/presentacin.html' title='Presentación'/><author><name>Marta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15341969560379797456</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
